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EL
ACERO EN TIEMPOS VOLATILES
Por: Ernesto Escobar
Gerente Comercial, Compañía
Siderúrgica Huachipato
Hay
cambios importantes que se han manifestado en los
últimos tres meses respecto del precio del acero
y que no responden a los análisis, las
interpretaciones y las proyecciones formuladas con
anterioridad. Vemos un huracán de acontecimientos
y es muy difícil tener una perspectiva de lo que
vendrá.
Esto se origina a partir de la
Crisis Asiática la que tuvo repercusiones en los
negocios de occidente. Dicha crisis, significó
él quiebre de muchas empresas del área. Cerraron
industrias siderúrgicas en distintas latitudes,
no sólo en Estados Unidos, donde el fenómeno fue
arrollador. En Europa hubo fusiones de plantas y
se racionalizó la oferta. A nivel de Gobiernos
los esfuerzos se destinaron a eliminar los
subsidios. En reuniones de la OECD (París) con
los principales países productores de acero, se
analizó la eliminación de subsidios a plantas,
ubicadas especialmente en Europa del este y la ex
URSS, cuya existencia generaba distorsiones graves
en el mercado internacional del acero. Luego,
este desequilibrio, ya post Crisis Asiática,
trajo aparejado en el ámbito del acero, una
reducción no despreciable de la capacidad
instalada efectiva disponible para operar
económicamente.
Después de esta crisis, que se
manifestó con mayor fuerza entre el 98- 02,
comienza una recuperación del consumo que aún no
es total. A mediados del año pasado, algunas
economías aceleran el ritmo, como el caso de
China, que presenta una tasa de crecimiento de dos
dígitos, a pesar de que las cifras son aún poco
confiables.
Se advierte que China está
demandando materias primas, creando una base
productiva prominente, con una tasa de crecimiento
superior, en lo que a acero se refiere. El resto
de los países del sudeste asiático como Corea,
Taiwán y Japón también muestran un crecimiento
positivo. Singapur, Indonesia, Malasia, tienen
tasas muy relevantes y un buen nivel de demanda,
de tal forma que desde mediados del año pasado
presionan los precios y los mercados, lo que
fortalece el valor del cobre, el aluminio y de
otras materias primas.
Por su parte, Estados Unidos
empieza a crecer. Levanta casi todas las medidas
de salvaguardia y se transforma en un comprador
mundial. En Europa la situación es diferente, con
tasas de crecimiento más moderadas a excepción
de Rusia y Ucrania que crecen fuertemente. Esos
países que eran grandes exportadores ahora lo son
en menor medida y a precios más caros. Se
consigna un buen nivel de demanda en el Medio
Oriente, Arabia Saudita, Irán, Turquía, con
buenas tasas de crecimiento. Lo mismo ocurre con
algunos países africanos que están consumiendo
más.
Así, el balance de fines del
año pasado y principios de éste, registra una
recuperación muy importante del consumo de acero
en el ámbito mundial; después de tener una
oferta contraída por la Crisis Asiática. Este
fenómeno, sustentado en economías con
crecimiento, trajo aparejado también demandas
puntualmente altas en todas las materias primas.
El mundo empezó a sumar
positivo en todos los ámbitos, de forma notoria.
Los primeros síntomas se dieron en el mercado de
los fletes, que sirve para medir la actividad y la
producción mundial. En septiembre último éste se
dispara. El valor del flete a China pasó de US$
30 a 60 por TM y siguió subiendo por la gran
demanda para movilizar bienes, activando los
precios de los productos muy fuertemente, incluido
el acero y sus materias primas.
Hoy, con el importante aumento
de la demanda de todo tipo de bienes, el
transporte marítimo muestra congestiones
portuarias con los consecuentes problemas
logísticos en los puertos chinos.
Podemos
concluir entonces que la recuperación de los
niveles de actividad en las principales economías
del mundo unida al tema naviero tienen una
incidencia relevante en el alza de los precios del
acero y sus materias primas. El mineral de hierro,
que es fundamental para producir acero, ha tenido
alzas entorno al 25% a nivel FOB más el
incremento ya comentado del flete, que algunos
casos se duplicó. Otra materia prima que es
crítica y que está influyendo en la oferta y
precios del acero es el coque. Aproximadamente un
60% del acero mundial se fabrica en plantas
integradas como Huachipato y el resto, en plantas
con horno eléctrico, que producen a partir de
chatarra. En las primeras se usa el hierro y el
coque, que son los dos componentes del acero. El
coque es un producto industrial, que resulta de la
destilación del carbón.
La coquería es una unidad
altamente contaminante, por lo que en las
economías del primer mundo, han ido
desapareciendo y muchas empresas siderúrgicas de
Estados Unidos y Europa funcionan sobre la base de
este producto importado. Como los procesos
contaminantes se han trasladado al tercer mundo,
también se han traspasado los problemas de
polución.
En este contexto, China es uno
de los grandes productores de coque en el mundo.
La mayor demanda de este producto a fines del año
pasado generó una fuerte restricción en su
exportación, por lo que el Gobierno estableció
una licencia especial, la que se empezó a transar
en el mercado secundario lo que ha provocado un
encarecimiento de esta materia prima, la que es
fundamental para la producción del acero.
Nuestro país, afortunadamente,
cuenta con la planta de coque de Huachipato, la
que cubre las necesidades casi en un 100 por
ciento. Si dependiéramos del coque importado el
país podría estar en una situación bastante
crítica, como sucede actualmente con algunas
plantas de Estados Unidos, Italia e India.
A diferencia de los otros
ciclos, que son más bien un juego entre oferta y
demanda en el negocio del acero propiamente tal,
la situación actual es muy distinta. Con el costo
de las materias primas, la escasez y la falta de
acceso a las mismas, el problema no se resuelve en
un corto plazo.
Un estudio del problema debe
considerar un análisis de la gran distorsión que
presenta el acceso a las materias primas y el
valor de éstas, haciendo prever que este periodo
de escasez y de alza de precios va a perdurar por
un tiempo. Nada es eterno. Se producen los
ajustes, entran nuevas capacidades, etc., pero
ahora tenemos una sensación de escasez importante
y eso tiene una repercusión en el país.
Chile tiene un consumo anual de
alrededor de 1.800.000 toneladas de acero.
Huachipato produce un millón de toneladas ,
Gerdau Aza produce entre 250 y300 mil toneladas y
las 500 a 600 mil toneladas faltantes tienen que
venir de afuera, se quiera o no, porque no se
dispone de toda la gama de productos, ni tampoco
tenemos la capacidad para absorber todas las
necesidades, lo que obviamente tiene inquieto al
mercado.
Entonces se entiende el
nerviosismo que hay en la Cámara Chilena de la
Construcción; en ASIMET, que se preguntan qué
está pasando. Al respecto, hay que tener claro
que no
tiene nada que ver con los índices
macroeconómicos de nuestra economía como la
inflación, por ejemplo. El precio del acero se
regula por los mercados internacionales; es un
commodity por el que se deberían esperar nuevas
alzas, dado los indicadores antes señalados y a
la falta de fuentes suficientes para abastecerse.
En la actualidad Huachipato
trata de mantener una oferta ordenada, intentando
satisfacer las necesidades normales de los
clientes habituales.
Muchos consumidores tratarán
de cubrirse de las alzas tratando de comprar
anticipadamente sus necesidades generando así
distorsiones incompatibles con un abastecimiento
normal del mercado. Invertir en acero parece ser
hoy un buen negocio, teóricamente, hasta que su
precio empiece a bajar. Este es el cuadro actual y
revela las probables razones de la volatilidad
observada, la escasez de acero a nivel mundial,
realidad en la que Chile también está inserto.
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