Señor director:
El crecimiento de la economía en 2025, en torno al 2,3%, confirma que el país sigue avanzando a un ritmo insuficiente para generar empleo de calidad y fortalecer su base productiva. Más allá del dato, el problema es estructural: sin reindustrialización, el crecimiento seguirá siendo débil y vulnerable.
El próximo Gobierno enfrenta el desafío de recuperar capacidades productivas que Chile ha ido perdiendo. Reindustrializar no es cerrar la economía: es establecer reglas claras y condiciones competitivas para la producción nacional, reducir asimetrías frente a bienes importados y generar incentivos efectivos para la inversión industrial.
En ese marco, el énfasis anunciado por las nuevas autoridades en agilizar permisos y destrabar proyectos productivos es una señal relevante si permite reducir la incertidumbre, acotar plazos y reactivar la inversión. Sin embargo, ese esfuerzo debe estar acompañado de una definición clara de prioridades productivas, orientadas a fortalecer actividades con mayor capacidad de generar valor agregado, empleo formal y encadenamientos industriales, condición indispensable para elevar la productividad y el desarrollo territorial.
Si Chile aspira a crecer más y mejor, la reindustrialización debe ocupar un lugar central en la agenda económica del próximo ciclo.
Fernando García L.
Presidente ASIMET
Carta al Director, febrero 04 de 2026
