En su IPoM, el instituto emisor descartó una expansión de 3% para 2026 y advirtió una «importante» presión inflacionaria por el shock externo.
El Banco Central publicó esta mañana su esperado primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año, en el cual incorporó los efectos de la guerra en Medio Oriente y la histórica alza en el precio de los combustibles que se concretará mañana en Chile
La entidad presidida por Rosanna Costa, recortó su proyección de crecimiento para la economía chilena en 2026, producto del impacto que tendrá la guerra, el recorte fiscal anunciado por el gobierno de José Antonio Kast y un débil desempeño de la minería.
El instituto emisor situó la expansión del PIB en un rango de entre 1,5% y 2,5% para este año, por debajo del 2% a 3% estimado en diciembre, en una revisión que da cuenta de un escenario externo más adverso y de menores impulsos internos.
Según el informe, la economía chilena ha evolucionado en línea con lo previsto en los últimos meses, con una actividad creciendo acorde a su potencial y una inflación que se ha ubicado «en niveles algo por debajo de la meta de 3%».
Sin embargo, el escenario cambió de forma relevante en las últimas semanas tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, lo que elevó los precios internacionales de los combustibles y añadió «un alto grado incertidumbre a las perspectivas para la economía global y local».
El instituto emisor advirtió que la inflación tendrá un repunte en el corto plazo, impulsada por el encarecimiento de la energía.
De acuerdo con el IPoM, esta variable «se ubicaría en torno a 4% anual a partir del segundo trimestre de este año», incorporando las recientes alzas anunciadas para los precios de la gasolina y el diésel. Así, el escenario base apunta a que la inflación convergerá a la meta de 3% hacia 2027 y no este año como estaba previsto anteriormente. Lo anterior, siempre que no se produzcan nuevos shocks externos relevantes, resaltó.
En materia de actividad, la revisión a la baja responde tanto al deterioro del contexto internacional como a un desempeño más débil de la minería, además del fuerte ajuste fiscal que informó hace algunas semanas el Gobierno y que ya ha comenzado a concretarse.
A ello se suma un ajuste en las perspectivas de consumo e inversión, que «se corrigen levemente a la baja», en línea con un entorno externo menos favorable. Con todo, el instituto emisor destacó que este menor dinamismo es parcialmente compensado por el crecimiento de los ingresos, mejores expectativas y una cartera de inversión superior a la de años previos.
El informe señala el ajuste del gasto fiscal por US$3.800 millones anunciado por el Gobierno a mediados de marzo «reducirá la expansión del consumo de gobierno y la inversión pública».
«Este factor tendrá efectos directos en el crecimiento del PIB y la demanda interna, contribuyendo al mismo tiempo a moderar las presiones inflacionarias en el mediano plazo», añadió.
En este contexto de mayor incertidumbre, el Consejo del Banco Central enfatizó la necesidad de monitorear de forma permanente la evolución del escenario macroeconómico y evaluar escenarios alternativos.
«El aumento de la incertidumbre del escenario macroeconómico global hace más necesaria la revisión continua de escenarios alternativos», señala el documento.
Finalmente, el organismo reiteró su compromiso con la estabilidad de precios y aseguró que tomará las medidas necesarias para cumplir su objetivo inflacionario.
En esa línea, en la última Reunión de Política Monetaria del 24 de marzo decidió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%, señalando que su trayectoria futura se definirá en función del desarrollo de los acontecimientos y sus efectos sobre la inflación.
Proyecciones
Según el instituto emisor, las proyecciones del escenario central de este IPoM «se desarrollan en un escenario especialmente incierto y con riesgos relevantes». En este contexto, el análisis de los escenarios sensibilidad cobra una importancia «mayor a la usual».
En el plano externo, uno de los principales ajustes de este IPoM recae en los precios del petróleo. En el escenario central, se considera una trayectoria coherente con el promedio de los contratos de futuros en los cinco días previos al cierre estadístico.
El análisis señala que esto implica precios promedio del orden de US$100 por barril en el segundo trimestre del año y US$86 en 2026, 60 y 40% por sobre lo previsto en diciembre, respectivamente
Para 2027 y 2028, se prevén precios superiores a los considerados en diciembre, incorporando una mayor prima geopolítica. Se suman también revisiones al alza en otros componentes de energía y alimentos.
En el escenario central, los efectos negativos de la guerra sobre el crecimiento mundial compensan gran parte de los mejores resultados observados en la última parte de 2025.
De este modo, se proyecta que el PIB de los socios comerciales tendría una expansión de 2,7% durante este año, similar al 2,6% del IPoM de diciembre. Para 2027 se mantiene un crecimiento de 2,7%, mientras para 2028 se proyecta un aumento de 2,9%.
Pese a las correcciones de los últimos días, el precio del cobre ha tenido una trayectoria por sobre lo anticipado. En ello sigue influyendo el impulso de una mayor demanda vinculada a usos no tradicionales, como la inteligencia artificial, la transición energética y el gasto en defensa.
El escenario central considera mayores precios promedio: US$5,4; 5,1; y 5,0 para los años 2026, 2027 y 2028, respectivamente.
En tanto, las perspectivas para el gasto de hogares y empresas se corrigen levemente a la baja. En ello tiene un rol destacado el deterioro de la situación externa, a lo que se suma el menor gasto fiscal. En todo caso, esto es en parte compensado por el continuo crecimiento de los ingresos, expectativas que han mejorado y una cartera de proyectos de inversión superior a la de años previos.
Para la inflación total, las revisiones se concentran en el corto plazo, asociadas principalmente al impacto de la guerra en los precios internacionales de los combustibles. Esto provoca un aumento relevante de la inflación, que se ubicaría en torno a 4% anual desde el segundo trimestre.
Este escenario incorpora las alzas de los precios de los combustibles a nivel local que fueron anunciadas el lunes 23 de marzo. La inflación volvería a 3% hacia el segundo trimestre de 2027.
La inflación subyacente también se revisa al alza en el corto plazo, aunque en una magnitud «acotada».
Este aumento se justifica, según el instituto emisor, en los efectos de segunda vuelta derivados del shock de los precios internacionales de los combustibles. «La proyección considera que la propagación de este shock al resto de la economía será la habitual. Hacia el mediano plazo, estos efectos se ven compensados por el impacto del menor gasto fiscal en la demanda interna».
Estas proyecciones consideran que el tipo de cambio real (TCR) irá convergiendo a sus niveles de largo plazo, con una trayectoria similar a la planteada en diciembre.
Fuente: Emol economía, marzo 25 de 2026
