La entidad situó el crecimiento tendencial de Chile en 1,9% para el periodo 2026-2035.
El Banco Central elevó levemente su estimación de crecimiento tendencial de la economía chilena, situándola en 1,9% para el período 2026-2035, en el marco de su primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año.
El ajuste, de apenas 0,1 puntos porcentuales respecto a la proyección de septiembre de 2024, se da en un contexto marcado por elevada incertidumbre externa y menores perspectivas para el sector minero.
El instituto emisor explica que el crecimiento tendencial -que refleja la capacidad de expansión de mediano y largo plazo de la economía- se construye a partir de la descomposición del PIB entre sus componentes minero y no minero.
En este último, la estimación se basa en una función de producción tipo Cobb-Douglas, cuyos determinantes son la productividad, el capital y la fuerza de trabajo.
En esta actualización, el mayor ajuste proviene del factor trabajo, cuya contribución al crecimiento del PIB no minero sube a 0,6 puntos porcentuales en el decenio 2026-2035, impulsada por la incorporación de nuevas proyecciones demográficas del INE.
En tanto, el aporte del capital se mantiene en 1 punto porcentual y el de la productividad total de factores en 0,35%, sin cambios respecto del ejercicio previo. Con ello, el PIB no minero tendría un crecimiento tendencial de 2% en la próxima década.
Sin embargo, el componente minero continúa siendo el principal lastre para el crecimiento potencial. El Banco Central proyecta que el sector crecerá en torno a 1% anual entre 2026 y 2035, lo que implica una rebaja de 0,9 puntos porcentuales frente a la estimación anterior.
Este ajuste responde a menores perspectivas de producción de cobre y al débil desempeño histórico del PIB minero. A esto se suma una reducción en su peso dentro de la economía, desde 12% a 11% del PIB total.
El informe también advierte que, incluso dentro del componente no minero, la trayectoria de crecimiento seguirá siendo descendente. En ese marco, se plantean escenarios alternativos: uno pesimista, con una convergencia más lenta en variables laborales y menor dinamismo de la fuerza de trabajo, y otro optimista, que supone un mayor avance de la productividad ante una eventual aceleración en la adopción de nuevas tecnologías.
Para efectos de las proyecciones de mediano plazo, el Banco Central utiliza como referencia el crecimiento promedio del PIB tendencial no minero del quinquenio 2026-2030, estimado en 2,1%, considerando que horizontes más extensos implican cambios estructurales en los factores productivos que exceden el horizonte relevante para la política monetaria.
Fuente: Emol economía, marzo 25 de 2026
