Mapa del Sitio Contacto Quienes somos
ASIMET - Un lugar  de encuentro empresarial
  Sitios de Interés
 

Agéndenos en su navegador

Página de inicio

Página de inicio

Agregar a favoritos

Agregar a Favoritos

    
   

Archivo de Noticias  

Movamos las industrias

14/09/2013 - Políticas verticales u horizontales sólo tendrán cabida una vez que superemos el problema de la energía.

Movamos las industrias: El desafío de una nueva política industrial para Chile, fue el eslogan del último foro anual de la industria, que convocó a los principales actores del sector. Durante este encuentro, se produjo un interesante debate sobre el rol de la industria en el desarrollo económico del país y cuál debiese ser la política industrial a adoptar para que esta lo siga promoviendo.

Así, respecto del primer punto, hubo bastante consenso en relación a la importancia histórica que ha tenido la industria en el crecimiento económico del país, la que llegó a representar del orden del 20% de la actividad económica nacional. Del mismo modo, hubo acuerdo sobre la existencia de un conjunto de factores internos los que, sumados al superciclo del cobre, han tendido a disminuir dicha participación, que hoy día se ubica en torno al 10% del PIB nacional. Por último, a la luz de la evidencia en países desarrollados, en que la participación de la actividad industrial alcanza el 15% del PIB, y el sector metalúrgico metalmecánico representa el 7% del PIB, todos estuvieron de acuerdo respecto de la necesidad de darle un nuevo impulso al sector si se pretende superar la “trampa de los países de ingreso medio”.

Sin embargo, donde no hubo acuerdo sino más bien polémica, fue en la discusión respecto de cuál debía ser la política industrial a implementar. En efecto, el estudio que realizamos en Econsult, del cual presenté las principales conclusiones durante el foro, recomendó trabajar en cuatro ejes horizontales a todas las industrias. En tanto, el invitado chino, Justin Yifu Lin, propuso implementar las llamadas políticas públicas verticales.

La diferencia central entre ambas propuestas reside en el rol que se le asigna al Estado en la determinación de cuáles deben ser los sectores económicos con mayor desarrollo. En mi opinión, si se actúa sobre cuatro ejes principales que son: volatilidad y presión cambiara; suministro energético suficiente y a precios competitivos; escasez de mano de obra calificada y capacidad de innovación, los empresarios deberían encontrar múltiples oportunidades para invertir sus recursos y el sector industrial experimentaría un nuevo impulso. Justin Yifu Lin, en cambio, postuló que debía ser el gobierno el encargado de seleccionar los sectores que se tenían que potenciar. Para esto, propuso mirar la experiencia de sectores industriales líderes, durante los últimos 20 años, en países con una estructura de recursos similar a la nuestra y el doble del PIB per cápita. Una vez identificados estos, se debían establecer las restricciones que afectan a las empresas en dichos sectores y, de no existir empresas domésticas, se debían buscar empresas extranjeras o bien encubar nuevas empresas. El país debía crear así zonas económicas especiales o parques industriales para atraer la instalación de firmas extranjeras en dichos sectores y alentar el desarrollo de clusters. Más aún, se debían incorporar incentivos tributarios por un tiempo limitado y otorgar créditos directos a las empresas que fueran pioneras, de manera de compensarlas por su mayor riesgo.

En los pasillos, a la hora del café, la conclusión entre los industriales era muy clara. Mientras no se resolviera el tema eléctrico, que ha significado este año un costo marginal en torno a US$200/MWh, cuando nuestros competidores en el sector industrial mundial enfrentan costos menores a US$100/MWh, nada de lo que se estaba discutiendo tendría efecto. En la industria, la energía eléctrica es fundamental, llegando a representar en algunas empresas hasta el 50% del costo total de producción. Así, si la mitad de sus costos cuesta el doble, los costos de producción nacional total son 50% más altos que los de la competencia, no habiendo innovación ni gestión empresarial capaz de compensar esa diferencia.

En síntesis, el próximo gobierno tendrá una oportunidad histórica de dar un nuevo impulso a la industria nacional, si logra aumentar la capacidad de generación y destrabar los cuellos de botella en el sistema de transmisión. Si la solución final implica que el costo marginal de generación lo entregue el carbón, el costo marginal podría bajar hasta US$40/MWh. En tanto, si la solución marginal es el GNL, el costo marginal podría bajar hasta US$80/MWh. No obstante, si seguimos utilizando el petróleo, el costo marginal no va a bajar de US$150/MWh. De la solución que se implemente dependerá el grado de desarrollo industrial que tendrá el país. El resto, políticas verticales o políticas horizontales, sólo tendrán cabida una vez que superemos el problema de la energía.

Por Gonzalo Sanhueza
Socio Econsult RS Capital

Fuente: La Tercera, septiembre 14 de 2013

Página Principal

Mapa Nuestra Asociación Contactos

 

Síganos en  
 
 
Si usted está interesado en recibir información de nuestra asociación, suscríbase en forma gratuita a nuestros informativos.
Google
  
 

 

  

Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas A.G.
Av. Andrés Bello 2777, Of. 401 - Las Condes
Teléfono: (56) 22 421 6501
E-mail:
[email protected]
Santiago - Chile