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 Foro Anual de la Industria 2016

FORO ANUAL DE LA INDUSTRIA 2016
Industria 4.0
¡Vamos por la cuarta Revolución Industrial!
Estrategias para adaptarse a los nuevos procesos productivos

 

Discurso Sr. Juan Carlos Martínez Z., Presidente de Asimet

Autoridades, socios de Asimet, invitados especiales, señoras y señores:

En nombre de Asimet, les doy la más cordial bienvenida a nuestro Foro Anual de la Industria 2016.

Esta reunión la organizamos hace ya 17 años con el objetivo de contribuir a la generación de ideas en torno a temas que son de interés para el sector que representamos, y que al mismo tiempo, son transversales a la industria nacional. Esperamos que las ideas que aquí aparezcan se plasmen en planes concretos de acción dirigidos al desarrollo industrial manufacturero de Chile aumentando de esta forma el crecimiento sustentable del país.

Nuestra propuesta hoy día es Industria 4.0 Vamos por la Cuarta Revolución Industrial. Estrategias para adaptarse a los nuevos procesos productivos.

Ya estamos en presencia de esta revolución y hoy queremos invitarlos con mucho entusiasmo y optimismo a ser sus protagonistas.

El ser humano tiene una asombrosa capacidad de transformar los recursos de la naturaleza en productos útiles, y es así que hace más de 200 años comenzó una aventura imparable. El ingenio humano ideó una máquina que mecanizaba sus tareas: era la máquina de vapor, que junto al concepto de la división del trabajo, dio así la bienvenida a la primera Revolución Industrial.

Gracias al despegue imparable de la ciencia, llegó la energía eléctrica, y conseguimos optimizar la fabricación para producir en serie. Henry Ford introdujo la cadena de montaje y se consigue la producción de bienes en grandes cantidades. Ésta fue la Segunda Revolución Industrial. Más tarde, los descubrimientos de la electrónica y de la informática nos permitieron que muchas tareas se hicieran de manera automática. Fue cuando el mundo fue testigo de la Tercera Revolución de la Industria en la cual nos encontramos actualmente; la convergencia de nuevas tecnologías de la información con los nuevos sistemas de energía; la democratización de la información y las comunicaciones, que ha alterado la propia naturaleza del comercio global y las relaciones sociales de una manera tan significativa como lo hizo la imprenta a principios de la era moderna.

Hoy esta aventura continúa: la mente humana está embarcada en una Cuarta Revolución Industrial, liderada por las tecnologías de fabricación que viven una transformación sin precedentes.

Se trata de nuevas tecnologías aplicadas a los procesos de producción. Serán los equipos de robótica conectados a la “internet de las cosas” o “internet industrial”, que permite la posibilidad de que objetos, máquinas y personas interactúen remotamente en cualquier lugar y momento. Lo analógico y lo digital se complementan en una realidad dominada por robots y dispositivos conectados con cada vez menor empleo humano.

En este nuevo paradigma tecnológico, internet pasa a jugar un rol fundamental, dando lugar a sistemas ciber físicos, es decir, las tecnologías de información y comunicación incorporadas a todos los dispositivos y todas las cosas. Sistemas de transporte, automóviles, productos, hospitales, ciudades pasan a ser dotados de “inteligencia”, configurando una generación de elementos interconectados.

La capacidad generada para el manejo de la enorme cantidad de información permitirá optimizar procesos productivos, logrando, por ejemplo, la minimización o ausencia de inventarios, o la interconexión de servicios de post venta y mantenimiento, todo lo que dará origen a nuevos modelos de negocios.

Estamos en presencia también de una nueva idea de comunicación global, que requiere, por supuesto, nuevos profesionales: personas especializadas en robótica colaborativa, realidad aumentada, Big Data, impresión 3D, visión artificial, el internet de las cosas, sistemas cíber físicos… En fin.

Este nuevo mundo casi impensado ni imaginado hace una década será abordado en este foro por el expositor chileno radicado en Alemania Erich Lohrmann, en su charla “Cuando la imaginación queda corta: Industria avanzada, la industria que viene”.

Estos son los temas que se discuten ahora en los países industrializados, los del sudeste asiático y China… Mientras que en América Latina, y por supuesto en Chile, aún permanecemos ajenos a este proceso.

¿Podrá Chile subirse a este tren del desarrollo y tomar a tiempo el vagón de la industria inteligente? O simplemente observaremos este proceso desde lejos, como meros espectadores, esperando sentados a que las bondades del libre mercado nos traigan desde el extranjero los avances de esta nueva revolución?

En otras palabras: ¿Se nos pasó la hora de la industrialización y solo deberíamos concentrarnos en el desarrollo de servicios, desconociendo que la industria, junto con incorporar conocimiento y valor agregado, constituye el corazón de las cadenas de valor?

En ASIMET estamos seguros que la industria en Chile debe ser protagonista de esta nueva revolución, y nuestra invitación es a que enfrentemos el desafío de tomar el rol de actores principales en este futuro digital que se nos presenta como único camino al desarrollo.

El último estudio de la OCDE sobre la economía chilena recomendó a nuestro país dar el salto a una economía más basada en el conocimiento y la innovación, lo que según el organismo, nos permitiría aumentar nuestra productividad, ampliar nuestra base exportadora e insertarnos mejor en las cadenas globales de producción.

La verdad es que esta recomendación no es nueva, y siempre surge cuando nos encontramos en lo más bajo de la curva de los súper ciclos de las materias primas. Efectivamente, y dadas las actuales circunstancias de un precio del cobre por los suelos, todos hablan de la urgencia de apostar por la transformación productiva. Pero cuando la situación se revierte, este discurso se nos viene abajo y pecamos de exceso de optimismo, pensando que la bonanza de los commodities será eterna.

¿Será posible salir de la inercia de las materias primas y entrar de una vez por todas en el círculo virtuoso de la transformación?

En cuanto a tecnología, hemos evolucionado de un escenario lineal a uno exponencial y global. Global porque cualquier cosa que pase en China tiene repercusiones inmediatas en la economía mundial. Exponencial, porque si caminamos 30 pasos de un metro cada uno y los caminamos en forma secuencial, 1, 2, 3, 4,5, después de los treinta pasos tendríamos 30 metros recorridos.

Pero si planteamos el desafío de caminar 30 pasos exponenciales, 1, 2, 4, 8, 16,32... ¿Dónde terminamos? El resultado nos da más de 4 mil kilómetros.

Para ser exponenciales necesitamos empresas como Apple.

La I+D por supuesto que es necesaria, pero es a largo plazo, y si la tecnología está avanzando en forma exponencial necesitamos un atajo y tomar una vía más ágil.

¡No tenemos tiempo para re-inventar la rueda! Ella ya fue inventada hace rato. Es necesario que quienes estén creando o ideando nuevos negocios piensen a escala global. Los empresarios manufactureros tienen que salir a observar lo que existe en países más avanzados y negociar contratos de licencia para fabricar en el país productos avanzados, de alto valor agregado, que han sido probados en mercados más exigentes, o entonces lograr encantar a sus pares extranjeros para instalarse en Chile en forma de joint ventures.

Para insertarnos en el mundo de la industrialización tenemos que ponernos de cabeza a trabajar en tareas que son indispensables. Esta cuarta revolución industrial transformará la forma en que producimos, distribuimos y consumimos, y para aprovechar al máximo sus beneficios, debemos tomar medidas que nos permitan preparar nuestras economías y sociedades, con especial énfasis en tres áreas clave: educación, conectividad y ambiente de negocios.

Respecto de la calidad de la educación, lamentablemente es un debate que en Chile aún no se ha dado, priorizando otros aspectos que, aunque importantes, no responden la pregunta sobre qué país queremos construir. Debemos avanzar en la forma, pero sobre todo en contenidos. Las futuras generaciones deben contar con las habilidades necesarias para prosperar en un mercado laboral en constante transformación. Este avance se debe consolidar incrementando la inversión pública en ciencia y tecnología, dirigida a las universidades y centros públicos de investigación en todo el país.

Aquí es esencial establecer, y fortalecer vínculos entre la industria, la academia y el Gobierno, favoreciendo la transferencia tecnológica para facilitar el desarrollo de nuevos productos y negocios en áreas como biotecnología, energía y tecnologías de la información.

El Consejo para el Desarrollo de la Manufactura, creado el año pasado, es una iniciativa público privada de largo plazo que pretende proponer políticas públicas que nos lleven a industrializar el país al 2030. Es necesario que pensemos en el Chile industrial a largo plazo, que produzca manufacturas de avanzada, de alto valor agregado y exportable, dirigidas en lo posible a la industria minera, agro alimentaria, forestal y pesca.

Respecto de la conectividad, quisiera aclarar que ésta no es solo digital. La infraestructura física es también esencial… Necesitamos una infraestructura de vanguardia en Chile que nos permita agregar valor y diversificar nuestras industrias exportadoras. Debemos considerar que una adecuada infraestructura también incide fuertemente en el aumento de la productividad. No puede ser que la mayoría de la gente que trabaja en nuestras empresas demore 2 horas en llegar a sus trabajos, y después otras dos horas o más para llegar a sus hogares. Lo mismo sucede con las mercaderías e insumos que entran y salen de las empresas.

En relación al tercer factor, el ambiente de negocios, creo no sorprender a nadie si afirmo que actualmente no soplan buenos vientos en la economía chilena.

Es necesario que en forma decidida abordemos el mismo bote y todos rememos para el mismo rumbo, (son sus palabras Presidenta), y mejoremos el ambiente de negocios y levantemos los obstáculos que afectan la inversión, el emprendimiento y las oportunidades para mejorar la productividad.

Si logramos manejar nuestro país como una sociedad libre y abierta, con una economía de mercado de alto crecimiento y presentar una adecuada protección a la propiedad privada, el libre emprendimiento y al estado de derecho, entonces la gente va a tener una razón poderosa para invertir en Chile.

Debe retornar la confianza entre todos nosotros y en nuestras instituciones, es tan necesario, Presidenta, terminar con las incertidumbres.

Nuestro sector está dispuesto, estamos a la espera de señales concretas y firmes.

Estamos participando en una economía global: el avance tecnológico ha provocado que las fronteras desaparezcan y los gobiernos de los diversos países se relacionen económicamente de una forma más estrecha y efectiva.

Estos cambios, evidentemente han transformado también la forma de gestionar nuestros negocios, lo que, unido a materias como la crisis de confianza que existe actualmente en nuestras instituciones, la falta de credibilidad en ellas, la crisis medioambiental y la irrupción de nuevos stakeholders nos presentan un desafío inmenso respecto de cómo conciliar el objetivo último de la empresa de ser más competitiva con su relevante rol social que debe cumplir en la comunidad.

Temas como la inclusión, por ejemplo, son materias en que las organizaciones no pueden seguir permaneciendo indiferentes. En la empresa de hoy, cada vez tiene un mayor valor contar con equipos de trabajo diversos que generen una visión integral e integrada para llevar adelante los procesos de gestión y de toma de decisiones. Diversidad desde todo punto de vista: de género, cultural, etaria, social, etc.

Y esta heterogeneidad que se busca no es una cuestión meramente de marketing. No se trata de avanzar en este ámbito para ser “políticamente correctos”, sino porque es una buena estrategia corporativa que agrega valor y mejora la rentabilidad en beneficio de la empresa y sus accionistas. Las empresas del futuro tienen que cambiar muchos paradigmas, entre ellos, pasar de la exclusión a la diversidad, de la confrontación a la colaboración, de la “zona de confort” a la transformación.

Justamente, todos estos desafíos que debe enfrentar la empresa en una Nueva Economía serán abordados por nuestro segundo expositor de esta mañana, Ignacio Larraechea, gerente general de Acción Empresas.

¿Y qué dice el Gobierno frente a este tremendo desafío que tenemos por delante? ¿Cuáles son los apoyos y la visión de la autoridad en relación a esta Industria 4.0 de la cual no podemos permanecer ajenos? Para hablarnos del desarrollo de la manufactura avanzada en Chile, también contaremos hoy con la participación del vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán.

Concluiremos esta jornada con un interesante y necesario debate donde, como ASIMET, queremos alertar a los chilenos respecto del impacto que tienen las políticas públicas en el desarrollo de un país. Y, respecto de Chile, nuestro mensaje es claro: El crecimiento de la economía no puede esperar…

Creo firmemente que en Chile tenemos la capacidad para aspirar a dar un salto importante en el reposicionamiento de nuestra industria manufacturera. Estoy seguro que podemos lograrlo, a través de un crecimiento económico sostenible en el largo plazo, estimulado por un sector industrial manufacturero que agregue valor significativo.

En la habilidad de los países para impulsar plataformas productivas, basadas en encadenamientos surgidos a partir de las fortalezas que tienen disponibles, radica precisamente la clave del éxito. Se crea así un círculo virtuoso que atraviesa toda la economía, demandando mejor infraestructura, incrementando el uso de tecnología, estimulando la innovación, exigiendo instituciones públicas eficientes, promoviendo la formación de capital humano de excelencia y el acceso a recursos financieros en condiciones competitivas. La fortaleza de la manufactura radica en que también les otorga fortaleza a la familia y a la comunidad.

Como decía Einstein: no podemos esperar resultados diferentes haciendo más de lo mismo.

Es por eso que los invito a que se hagan la pregunta: ¿Se imaginan ser protagonistas de la próxima revolución de la industria?

No lo imaginen… Ella ya está aquí, forma parte de ella.

Industria 4.0. La cuenta regresiva ha comenzado…

Muchas gracias

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