Quiero referirme hoy a tres
ideas que tienen que ver con nuestro encuentro de
hoy:
1.- La Discusión que hace
falta tener sobre la PYME Industrial
2.- Como hemos hecho las tareas
este último año.
3.- Porqué debiéramos estar
optimistas, a pesar de todo.
Vamos por parte:
1. - La discusión que falta
tener sobre la Pyme Industrial
Desde hace tiempo que
venimos asistiendo a una discusión pública sobre
la Pyme que se ha centrado en 4 argumentos
principales:
Analicemos cada una de estas
afirmaciones y veamos que se ha hecho para
resolverlas.
El primer argumento: Que ocupa
el 80% de la fuerza de trabajo.
En realidad, la razón de ser
de ese empleo no se encuentra en sí misma en la
Pyme, sino en los servicios que ella presta. Es
decir, si no hay ventas, el empleo no se sostiene.
Las empresas existen porque hay un producto o
servicio que tiene demanda y sólo en función de
las ventas es que se puede ocupar mano de obra.
Esto, que a los empresarios nos
resulta tan obvio, parece que cuesta entenderlo.
Para que las empresas puedan cumplir su rol
generando puestos de trabajo, es condición
necesaria que el país crezca, para que haya
demanda por nuestros productos. Si seguimos
creciendo al 3% NUNCA lograremos tener las ventas
suficientes para aumentar el empleo y llevar la
cesantía a niveles aceptables.
En estos ya 3 años de menor
crecimiento, la Pyme industrial ha pagado un
precio muy alto. Se requiere, con urgencia,
crecer más. Si no, seguiremos hablando de que
la Pyme tiene problemas y Chile una gran
cesantía.
Si queremos discutir de empleo,
discutamos sobre las ventas de las Pymes. Ese es
el punto.
El segundo argumento: el
acceso al crédito.
Todos sabemos como ha bajado la
tasa de interés el Banco Central. Todos sabemos
que para muchas empresas esto no se ha traducido
en una baja de su costo financiero. También
sabemos que la CORFO ha puesto a disposición de
los Bancos recursos para refinanciar a la PYME.
Estas dos condiciones, que
deberían ser de gran ayuda para las empresas,
podrían funcionar mucho mejor si se eliminara el
impuesto de timbres y estampillas que grava
cualquier operación financiera. Pero no sólo no
se eliminó, sino que además desde este año se
aumentó en un 50%. Esto hace aun más difícil
para las empresas renegociar sus deudas o tomar
créditos a menores costos. Con estas alzas de
impuestos hacemos que las empresas, especialmente
las más pequeñas, sean menos competitivas. Así
no se ayuda a la PYME.
Por otro lado, necesitamos que
se apruebe pronto la creación de un banco de
garantías, que permita a las empresas cambiar sus
deudas de una institución a otra con mayor
facilidad. Esto ayudaría a fomentar la
competencia entre distintas fuentes de
financiamiento, lo que redundaría en un traspaso
más rápido de tasas de interés a los usuarios.
De esta idea se ha hablado mucho, pero no hemos
visto resultados.
Si queremos discutir del acceso
al crédito, analicemos lo que se ha hecho en
materia de garantías, disminución real de tasas
y cómo ayudamos para que las Pymes sepan como
enfrentar a los bancos en buena forma.
Tercer argumento: que existe
abuso por parte de algunas grandes empresas.
Las Pymes están sufriendo la
competencia generada por las grandes empresas.
Aunque en esta materia no se puede generalizar,
queremos hacer un llamado a la conciencia de las
grandes empresas para hacerles comprender que
necesitan de las Pymes, tanto en su calidad de
proveedoras de bienes y servicios, como también
como en su carácter de garantes del modelo de
libre competencia. Si desaparecieran las Pymes se
consagraría una lamentable situación de
monopolio en nuestro país, la cual afectaría
gravemente a consumidores, empresarios y
trabajadores.
Por tal motivo, pedimos a las
grandes empresas que revisen sus políticas
comerciales con respecto a las Pymes y analicen
profundamente las modalidades con que operan
cuando requieren sus bienes o servicios. En tal
ámbito, es necesario comprender que las Pymes
tienen todo el derecho a tener beneficios, crecer
y profesionalizarse, pero para lograrlo requieren
de un trato justo y respetuoso.
Desde esta tribuna hacemos un
llamado a entender que nuestra fortaleza en el
mediano y largo plazo requiere que exista una cadena
productiva sana, sin proteger la ineficiencia,
pero que respete y promueva el desarrollo de los
distintos eslabones. El abuso de la posición
negociadora sólo lleva a una continua rotación
de proveedores que nunca logran agregar verdadero
valor a nuestro proceso, con un mediano plazo
mucho menos promisorio que cuando se alcanza la
excelencia en la cadena de crear valor.
Por otro lado, las Pymes tienen
que buscar más mercados. No pueden depender de
unos pocos clientes, ya que eso las hace
vulnerables. A veces puede ser cómodo, pero no es
saludable. En este encuentro de hoy esperamos
mostrar algunas líneas de acción que deben
orientar la gestión de la Pyme.
Entonces, si queremos discutir
de relaciones entre empresas, hablemos de
estrategias y visión de largo plazo.
El Cuarto argumento: Las
Pymes no logran incorporar tecnología.
Esto es una verdad a medias. Es
cierto que muchas de nuestras industrias no han
podido incorporar más tecnología. Hay muchas
barreras que franquear para hacerlo:
capacitación, capital, demanda. Pero también es
cierto que la Corfo tiene muchos planes de apoyo
para buenos proyectos.
Casi todas las empresas que hoy
nos llenan de orgullo, porque generan los mejores
empleos, porque incorporan gran valor agregado a
sus productos, porque han abierto nuevos mercados,
partieron, hace más o menos años, como Pymes.
Ellas son la demostración de que se puede, no es
que les haya sido fácil, pero pudieron. Algunos
casos los presentaremos hoy aquí.
Debemos aprovechar los
mecanismos de apoyo a las Pymes. Para eso se
requiere que los empresarios salgan de su empresa
y se acerquen a las fuentes de información. En
esto las Asociaciones Gremiales pueden ser de
mucha ayuda.
Si queremos discutir de
tecnologías y cómo incorporarlas a nuestras
empresas, entonces discutamos qué mecanismos se
pueden crear y cómo el Gobierno y las
asociaciones gremiales pueden colaborar para
fomentar y canalizar la asociatividad necesaria
para lograr este fin.
Quisiera agregar un quinto
punto del que se discute poco o nada. Se
trata de la competencia desleal por parte de la
economía informal.
Este es un verdadero problema
para la Pyme industrial. Al ser parte de la
economía formal, se deben cumplir las leyes
laborales, tributarias, ambientales, etc. Cuando
se trabaja en el mundo de la Pyme, muchas veces la
competencia pertenece a la economía informal, que
no cumple ninguna de las leyes anteriores, lo que
le significa menores costos y menor control. Este
sí que es un problema grave para muchos
empresarios.
La ley debe ser pareja para
todos y su aplicación en forma arbitraria genera
distorsiones que atentan directamente contra el
desarrollo del país. Debemos exigir que se
aplique la ley a todos por igual. Sólo así
lograremos el desarrollo sustentable que queremos
para Chile.
Debemos discutir los efectos
que tiene la economía informal y la aplicación
arbitraria de la ley en el desarrollo de nuestra
industria y de Chile.
Para cerrar este punto, quiero
trasmitirles que el propósito de este encuentro
anual de la Pyme Industrial es fomentar la
discusión de temas que consideramos muy
relevantes a la hora de querer desarrollar nuestra
industria y nuestro país. Queremos alimentar la
inquietud en los empresarios Pymes para que
piensen en cuales son los verdaderos problemas que
los aquejan y cuáles son algunas vías de
solución.
Queremos mostrar como van de la
mano la competitividad y las buenas relaciones
laborales, pero de una forma práctica, que
convenza y entusiasme a todos, venciendo las
desconfianzas que durante décadas han construido
al interior de las empresas el debate politizado y
el concepto de la lucha de clases de algunos
grupos minoritarios.
Queremos entusiasmar a nuestros
empresarios industriales con el mercado mundial.
Con una economía tan abierta como la nuestra,
competir en Chile es casi lo mismo que competir en
el extranjero. Tenemos que apoyarnos para salir a
buscar mercados. Tenemos que desarrollar nuestra
competitividad: ese es el ÚNICO camino.
Queremos incentivar a los
empresarios a encontrar en la asociatividad una
herramienta poderosa para facilitar la búsqueda
de mejoras y oportunidades para cada empresa.
2. - Como hemos hecho las
tareas este último ano.
Al revisar las conclusiones de
la ENAPYME 2001 nos encontramos que lo dicho en
esa oportunidad está totalmente vigente hoy. Hace
un año, señalamos que había una serie de tareas
pendientes tanto para las empresas como para el
Estado. Es preocupante ver lo poco que hemos
avanzado en un año.
Creemos que en lugar de
discutir si la reactivación se producirá este
trimestre o el próximo año, debemos discutir
cuándo se aprobará cada una de las reformas que
requiere la Agenda Pro crecimiento. Sólo cuando
tengamos aprobadas esas reformas podremos estar
seguros de que el crecimiento de la economía
será mayor al ritmo actual. Esa es la discusión
relevante para elevar la tasa de crecimiento a
niveles de 6 o 7% anual y es entonces cuando
podremos reducir la cesantía y contaremos con los
recursos para resolver las demandas sociales tan
urgentes que tenemos.
Esa urgencia de las demandas
sociales, es justamente la que hace tan importante
que pasemos de la discusión a la acción. Ya se
han dado pasos importantes, como la reforma al
mercado de capitales, pero necesitamos ir más
rápido. No nos sirven ya las campañas
comunicacionales sobre el optimismo, necesitamos
resultados concretos.
En esta tarea nos preocupa el
trabajo de nuestro poder legislativo, el que, a
nuestro entender, deja mucho que desear. Nos
preocupa el desorden y la calidad y la demora de
algunas de sus resoluciones. Sin un buen trabajo
legislativo, nunca saldremos del subdesarrollo.
Ellos también son parte de lo que llamamos
Gobierno. Ellos fueron elegidos por todos nosotros
y tienen la responsabilidad de hacer bien una
tarea que es fundamental.
Es urgente que cada uno de
nosotros asuma su responsabilidad y haga sus
tareas. Solo así podremos volver a encontrarnos
el próximo año y hacer un recuento de lo que
avanzamos.
3. - La necesidad de
contribuir al optimismo.
Para casi nadie es
desconocido que en Chile estamos enfermos de
pesimismo. Nos lo dicen los extranjeros, se
percibe cuando uno viaja y vuelve al país.
En este Encuentro, queremos
hacer algo para cambiar este estado de ánimo,
este pesimismo que sólo consigue ser una
profecía autocumplida.
Para superar este estado,
partamos por comprender cual es su origen. Nuestra
impresión, es que tiene diversos motivos, de los
cuales mencionaré uno que me parece relevante: La
constante discusión y los pronósticos sobre
cuándo llega la ansiada reactivación.
Todos los días nos preguntan
lo mismo y vemos en los medios los más diversos
pronósticos y las más imaginativas explicaciones
de porqué no se cumplieron y la consiguiente
búsqueda de los culpables.
Esta continua creación de
falsas expectativas ha significado que una gran
mayoría de los chilenos, nos volvamos incrédulos
y escépticos. Es más, la sucesiva frustración
por promesas y metas no cumplidas, nos lleva a lo
que los psicólogos llaman "desesperanza
aprendida". Es por eso que la demanda interna
no crece.
Quiero esta mañana exponerles
algunos argumentos que permiten alimentar el
optimismo sin demagogia ni falsas expectativas.
Desde mediados de los 70,
nuestro país adoptó un modelo de economía
abierta al mundo y basada en la competitividad.
Durante todos estos años, hemos hemos obtenido
los beneficios de la apertura, pero también
sufrido en nuestras empresas con las exigencias
que ella nos impone y hoy, con un arancel efectivo
de poco más de 4%, podemos decir que
prácticamente no tenemos barreras al extranjero.
En estos años, hemos sido
capaces de reconvertirnos y competir con las
importaciones de igual a igual. Es más, hemos
aumentado las exportaciones de productos no
tradicionales en forma espectacular, tanto que ha
sido motivo de admiración y envidia por muchos
países.
Este modelo ha traído grandes
beneficios a nuestra población. Tenemos un país
en equilibrio, donde funciona la
institucionalidad, donde la corrupción permanece
bajo control, con una economía ordenada y
sólida. El mérito de este éxito no se puede
atribuir a ningún sector en particular. Es
mérito de todos nosotros los chilenos. También
es tarea de todos nosotros seguir adelante,
desarrollando más oportunidades para todos.
El grado de eficiencia y
productividad que hemos alcanzado en estos
últimos años de crisis, supera con creces los
niveles que conocíamos en el pasado. Nunca en
nuestra historia hemos sido más competitivos que
ahora. Este "apretón" de los últimos 4
años, hará posible que durante el ciclo de mayor
crecimiento económico mundial que se inicia,
podamos disfrutar de mayores holguras y
rentabilidad.
Por último, el acuerdo con la
Unión Europea, junto con los demás acuerdos que
ha firmado el país, representa para nuestras
empresas miles de oportunidades de negocios y
crecimiento. Somos un país pequeño, más fácil
de administrar que los países mayores, por lo que
podemos sacar grandes ventajas de estos acuerdos. Ahora
es cuando tenemos que prepararnos para aprovechar
la racha que viene.
No podemos desconocer que
existen problemas y que a veces éstos nos
agobian. Pero no olvidemos que así como el
pesimismo, el optimismo crea también realidades
positivas.
Como ejemplo de lo anterior,
permítanme que les hable dos minutos sobre el
tema de las salvaguardias del acero.
Ustedes saben que hace unos
meses atrás, las dos siderúrgicas nacionales
solicitaron a las autoridades gubernamentales de
la Comisión de Distorsiones el establecimiento de
salvaguardias para una amplia gama de productos de
acero.
Esta solicitud fue hecha en un
momento en que no sólo la siderurgia, sino toda
la industria metalmecánica se enfrentaba a un
mercado muy deprimido y por ende, a una situación
muy ajustada.
Ante ello, ASIMET asumió su
papel de defensa de la libre competencia,
representando a un sector que agrupa a más de
2600 empresas metalmecánicas, en su mayoría
Pymes, ya que con esta medida se afectaba
seriamente la competitividad que, con gran
esfuerzo, ellas habían ganado. Una competitividad
que ha sido demostrada al cuadruplicar sus
exportaciones durante la década de los noventa,
llegando a los casi 1000 millones de dólares en
el año 2000 y al enviar al exterior más de 1500
tipos de productos distintos, a una gran variedad
de mercados. Además, esta industria emplea a más
de 100.000 trabajadores directos.
A pesar de que esta batalla ha
sido complicada - la defensa de principios
siempre es más difícil que la de intereses
particulares -, creemos que hasta el momento,
los resultados muestran una luz de esperanza y
optimismo.
¿Porqué, se preguntarán
ustedes? Porque luego de la aplicación de
salvaguardias en Estados Unidos, el precio del
acero en dicho país subió fuertemente y a
nuestras siderúrgicas se les abrieron grandes
oportunidades de exportar a ese mercado…y sin
salvaguardias, porque están exentas al provenir
de un país en vías de desarrollo. Estas
exportaciones, en términos de ingresos, pueden
significar para las siderúrgicas nacionales
bastante más que el efecto de unas posibles
salvaguardias en Chile.
Gracias a las salvaguardias en
Estados Unidos y otros países, la industria
metalmecánica de esos países perdió
competitividad frente a nuestras exportaciones, de
donde aparecieron oportunidades para nuestros
exportadores.
Una de las razones que tenemos
para estar optimistas dentro de esta compleja
situación, es la actuación de la Comisión de
Distorsiones y del Gobierno. A pesar de todo el
lobby al que fueron sometidos y la presión
política ejercida por todos los medios, el
estudio y la decisión adoptadas hasta ahora, se
han ajustado estrictamente a lo que establece la
ley y los tratados internacionales firmados por
Chile.
No estamos optimistas porque
nos han dado la razón. Si se hubiera justificado
la aplicación de salvaguardias, habríamos
apoyado a las siderúrgicas en su solicitud.
Creemos que hay razones para estar optimistas al
comprobar cómo el gobierno y la Comisión de
Distorsiones fueron capaces de abstraerse de las
presiones y actuar en derecho.
Esto es lo que hace a Chile
diferente y respetado en el concierto de las
naciones. Hay que reconocer cuando el trabajo ha
sido bien hecho.
ASIMET seguirá defendiendo el
bien común de la industria que representa y llama
a todos los empresarios a tener fe en la libre
competencia.
Los que estamos hoy aquí somos
hombres y mujeres de empresa, tenemos que saber
distinguir entre los ruidos y el debate de fondo,
debemos descubrir las oportunidades que aparecen
todos los días para aquellos que las quieran
aprovechar.
A muchas empresas les ha
seguido yendo bien en estos tiempos y no son
necesariamente a las grandes, de hecho, la
mayoría de ellas son medianas y pequeñas. La
característica común de estas empresas, es que
se han profesionalizado y mantenido una actitud
positiva hacia los cambios. Son aquellas que han
aprendido a asociarse a otros para conseguir
objetivos superiores.
Los años de crisis, también
son años de oportunidades.
Los invito a que aprovechen el
día de hoy para descubrir las oportunidades de
mejora que pueden encontrar en las exposiciones
que escucharán. Los invito a que no pierdan la
oportunidad de estar preparados para el nuevo
ciclo de crecimiento mundial que ya comienza.
Para eso estamos hoy aquí.
Muchas gracias.