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 Enapyme 2002

Enapyme Industrial 2002

Reinventando la Pyme Industrial

Discurso del Presidente de ASIMET en ENAPYME 2002

Muy buenos días a todos.

En nombre de ASIMET y de la Universidad Católica de Chile quiero darles la más cordial bienvenida a este Tercer Encuentro Nacional de la Pequeña y mediana Empresa Industrial. Por tercer año consecutivo contamos con una audiencia importante entre los que se cuentan empresarios, profesionales y autoridades. Esta audiencia es una demostración del interés que existe en la Pequeña y Mediana Empresa Industrial por analizar los múltiples desafíos a los que se enfrenta y la necesidad de encontrar las herramientas para hacerlo exitosamente. Confiamos en que al final del día podrán sentir que se llevan un valor agregado.

Quiero referirme hoy a tres ideas que tienen que ver con nuestro encuentro de hoy:

1.- La Discusión que hace falta tener sobre la PYME Industrial

2.- Como hemos hecho las tareas este último año.

3.- Porqué debiéramos estar optimistas, a pesar de todo.

Vamos por parte:

1. - La discusión que falta tener sobre la Pyme Industrial

Desde hace tiempo que venimos asistiendo a una discusión pública sobre la Pyme que se ha centrado en 4 argumentos principales:

Analicemos cada una de estas afirmaciones y veamos que se ha hecho para resolverlas.

El primer argumento: Que ocupa el 80% de la fuerza de trabajo.

En realidad, la razón de ser de ese empleo no se encuentra en sí misma en la Pyme, sino en los servicios que ella presta. Es decir, si no hay ventas, el empleo no se sostiene. Las empresas existen porque hay un producto o servicio que tiene demanda y sólo en función de las ventas es que se puede ocupar mano de obra.

Esto, que a los empresarios nos resulta tan obvio, parece que cuesta entenderlo. Para que las empresas puedan cumplir su rol generando puestos de trabajo, es condición necesaria que el país crezca, para que haya demanda por nuestros productos. Si seguimos creciendo al 3% NUNCA lograremos tener las ventas suficientes para aumentar el empleo y llevar la cesantía a niveles aceptables.

En estos ya 3 años de menor crecimiento, la Pyme industrial ha pagado un precio muy alto. Se requiere, con urgencia, crecer más. Si no, seguiremos hablando de que la Pyme tiene problemas y Chile una gran cesantía.

Si queremos discutir de empleo, discutamos sobre las ventas de las Pymes. Ese es el punto.

El segundo argumento: el acceso al crédito.

Todos sabemos como ha bajado la tasa de interés el Banco Central. Todos sabemos que para muchas empresas esto no se ha traducido en una baja de su costo financiero. También sabemos que la CORFO ha puesto a disposición de los Bancos recursos para refinanciar a la PYME.

Estas dos condiciones, que deberían ser de gran ayuda para las empresas, podrían funcionar mucho mejor si se eliminara el impuesto de timbres y estampillas que grava cualquier operación financiera. Pero no sólo no se eliminó, sino que además desde este año se aumentó en un 50%. Esto hace aun más difícil para las empresas renegociar sus deudas o tomar créditos a menores costos. Con estas alzas de impuestos hacemos que las empresas, especialmente las más pequeñas, sean menos competitivas. Así no se ayuda a la PYME.

Por otro lado, necesitamos que se apruebe pronto la creación de un banco de garantías, que permita a las empresas cambiar sus deudas de una institución a otra con mayor facilidad. Esto ayudaría a fomentar la competencia entre distintas fuentes de financiamiento, lo que redundaría en un traspaso más rápido de tasas de interés a los usuarios. De esta idea se ha hablado mucho, pero no hemos visto resultados.

Si queremos discutir del acceso al crédito, analicemos lo que se ha hecho en materia de garantías, disminución real de tasas y cómo ayudamos para que las Pymes sepan como enfrentar a los bancos en buena forma.

Tercer argumento: que existe abuso por parte de algunas grandes empresas.

Las Pymes están sufriendo la competencia generada por las grandes empresas. Aunque en esta materia no se puede generalizar, queremos hacer un llamado a la conciencia de las grandes empresas para hacerles comprender que necesitan de las Pymes, tanto en su calidad de proveedoras de bienes y servicios, como también como en su carácter de garantes del modelo de libre competencia. Si desaparecieran las Pymes se consagraría una lamentable situación de monopolio en nuestro país, la cual afectaría gravemente a consumidores, empresarios y trabajadores.

Por tal motivo, pedimos a las grandes empresas que revisen sus políticas comerciales con respecto a las Pymes y analicen profundamente las modalidades con que operan cuando requieren sus bienes o servicios. En tal ámbito, es necesario comprender que las Pymes tienen todo el derecho a tener beneficios, crecer y profesionalizarse, pero para lograrlo requieren de un trato justo y respetuoso.

Desde esta tribuna hacemos un llamado a entender que nuestra fortaleza en el mediano y largo plazo requiere que exista una cadena productiva sana, sin proteger la ineficiencia, pero que respete y promueva el desarrollo de los distintos eslabones. El abuso de la posición negociadora sólo lleva a una continua rotación de proveedores que nunca logran agregar verdadero valor a nuestro proceso, con un mediano plazo mucho menos promisorio que cuando se alcanza la excelencia en la cadena de crear valor.

Por otro lado, las Pymes tienen que buscar más mercados. No pueden depender de unos pocos clientes, ya que eso las hace vulnerables. A veces puede ser cómodo, pero no es saludable. En este encuentro de hoy esperamos mostrar algunas líneas de acción que deben orientar la gestión de la Pyme.

Entonces, si queremos discutir de relaciones entre empresas, hablemos de estrategias y visión de largo plazo.

El Cuarto argumento: Las Pymes no logran incorporar tecnología.

Esto es una verdad a medias. Es cierto que muchas de nuestras industrias no han podido incorporar más tecnología. Hay muchas barreras que franquear para hacerlo: capacitación, capital, demanda. Pero también es cierto que la Corfo tiene muchos planes de apoyo para buenos proyectos.

Casi todas las empresas que hoy nos llenan de orgullo, porque generan los mejores empleos, porque incorporan gran valor agregado a sus productos, porque han abierto nuevos mercados, partieron, hace más o menos años, como Pymes. Ellas son la demostración de que se puede, no es que les haya sido fácil, pero pudieron. Algunos casos los presentaremos hoy aquí.

Debemos aprovechar los mecanismos de apoyo a las Pymes. Para eso se requiere que los empresarios salgan de su empresa y se acerquen a las fuentes de información. En esto las Asociaciones Gremiales pueden ser de mucha ayuda.

Si queremos discutir de tecnologías y cómo incorporarlas a nuestras empresas, entonces discutamos qué mecanismos se pueden crear y cómo el Gobierno y las asociaciones gremiales pueden colaborar para fomentar y canalizar la asociatividad necesaria para lograr este fin.

Quisiera agregar un quinto punto del que se discute poco o nada. Se trata de la competencia desleal por parte de la economía informal.

Este es un verdadero problema para la Pyme industrial. Al ser parte de la economía formal, se deben cumplir las leyes laborales, tributarias, ambientales, etc. Cuando se trabaja en el mundo de la Pyme, muchas veces la competencia pertenece a la economía informal, que no cumple ninguna de las leyes anteriores, lo que le significa menores costos y menor control. Este sí que es un problema grave para muchos empresarios.

La ley debe ser pareja para todos y su aplicación en forma arbitraria genera distorsiones que atentan directamente contra el desarrollo del país. Debemos exigir que se aplique la ley a todos por igual. Sólo así lograremos el desarrollo sustentable que queremos para Chile.

Debemos discutir los efectos que tiene la economía informal y la aplicación arbitraria de la ley en el desarrollo de nuestra industria y de Chile.

Para cerrar este punto, quiero trasmitirles que el propósito de este encuentro anual de la Pyme Industrial es fomentar la discusión de temas que consideramos muy relevantes a la hora de querer desarrollar nuestra industria y nuestro país. Queremos alimentar la inquietud en los empresarios Pymes para que piensen en cuales son los verdaderos problemas que los aquejan y cuáles son algunas vías de solución.

Queremos mostrar como van de la mano la competitividad y las buenas relaciones laborales, pero de una forma práctica, que convenza y entusiasme a todos, venciendo las desconfianzas que durante décadas han construido al interior de las empresas el debate politizado y el concepto de la lucha de clases de algunos grupos minoritarios.

Queremos entusiasmar a nuestros empresarios industriales con el mercado mundial. Con una economía tan abierta como la nuestra, competir en Chile es casi lo mismo que competir en el extranjero. Tenemos que apoyarnos para salir a buscar mercados. Tenemos que desarrollar nuestra competitividad: ese es el ÚNICO camino.

Queremos incentivar a los empresarios a encontrar en la asociatividad una herramienta poderosa para facilitar la búsqueda de mejoras y oportunidades para cada empresa.

2. - Como hemos hecho las tareas este último ano.

Al revisar las conclusiones de la ENAPYME 2001 nos encontramos que lo dicho en esa oportunidad está totalmente vigente hoy. Hace un año, señalamos que había una serie de tareas pendientes tanto para las empresas como para el Estado. Es preocupante ver lo poco que hemos avanzado en un año.

Creemos que en lugar de discutir si la reactivación se producirá este trimestre o el próximo año, debemos discutir cuándo se aprobará cada una de las reformas que requiere la Agenda Pro crecimiento. Sólo cuando tengamos aprobadas esas reformas podremos estar seguros de que el crecimiento de la economía será mayor al ritmo actual. Esa es la discusión relevante para elevar la tasa de crecimiento a niveles de 6 o 7% anual y es entonces cuando podremos reducir la cesantía y contaremos con los recursos para resolver las demandas sociales tan urgentes que tenemos.

Esa urgencia de las demandas sociales, es justamente la que hace tan importante que pasemos de la discusión a la acción. Ya se han dado pasos importantes, como la reforma al mercado de capitales, pero necesitamos ir más rápido. No nos sirven ya las campañas comunicacionales sobre el optimismo, necesitamos resultados concretos.

En esta tarea nos preocupa el trabajo de nuestro poder legislativo, el que, a nuestro entender, deja mucho que desear. Nos preocupa el desorden y la calidad y la demora de algunas de sus resoluciones. Sin un buen trabajo legislativo, nunca saldremos del subdesarrollo. Ellos también son parte de lo que llamamos Gobierno. Ellos fueron elegidos por todos nosotros y tienen la responsabilidad de hacer bien una tarea que es fundamental.

Es urgente que cada uno de nosotros asuma su responsabilidad y haga sus tareas. Solo así podremos volver a encontrarnos el próximo año y hacer un recuento de lo que avanzamos.

3. - La necesidad de contribuir al optimismo.

Para casi nadie es desconocido que en Chile estamos enfermos de pesimismo. Nos lo dicen los extranjeros, se percibe cuando uno viaja y vuelve al país.

En este Encuentro, queremos hacer algo para cambiar este estado de ánimo, este pesimismo que sólo consigue ser una profecía autocumplida.

Para superar este estado, partamos por comprender cual es su origen. Nuestra impresión, es que tiene diversos motivos, de los cuales mencionaré uno que me parece relevante: La constante discusión y los pronósticos sobre cuándo llega la ansiada reactivación.

Todos los días nos preguntan lo mismo y vemos en los medios los más diversos pronósticos y las más imaginativas explicaciones de porqué no se cumplieron y la consiguiente búsqueda de los culpables.

Esta continua creación de falsas expectativas ha significado que una gran mayoría de los chilenos, nos volvamos incrédulos y escépticos. Es más, la sucesiva frustración por promesas y metas no cumplidas, nos lleva a lo que los psicólogos llaman "desesperanza aprendida". Es por eso que la demanda interna no crece.

Quiero esta mañana exponerles algunos argumentos que permiten alimentar el optimismo sin demagogia ni falsas expectativas.

Desde mediados de los 70, nuestro país adoptó un modelo de economía abierta al mundo y basada en la competitividad. Durante todos estos años, hemos hemos obtenido los beneficios de la apertura, pero también sufrido en nuestras empresas con las exigencias que ella nos impone y hoy, con un arancel efectivo de poco más de 4%, podemos decir que prácticamente no tenemos barreras al extranjero.

En estos años, hemos sido capaces de reconvertirnos y competir con las importaciones de igual a igual. Es más, hemos aumentado las exportaciones de productos no tradicionales en forma espectacular, tanto que ha sido motivo de admiración y envidia por muchos países.

Este modelo ha traído grandes beneficios a nuestra población. Tenemos un país en equilibrio, donde funciona la institucionalidad, donde la corrupción permanece bajo control, con una economía ordenada y sólida. El mérito de este éxito no se puede atribuir a ningún sector en particular. Es mérito de todos nosotros los chilenos. También es tarea de todos nosotros seguir adelante, desarrollando más oportunidades para todos.

El grado de eficiencia y productividad que hemos alcanzado en estos últimos años de crisis, supera con creces los niveles que conocíamos en el pasado. Nunca en nuestra historia hemos sido más competitivos que ahora. Este "apretón" de los últimos 4 años, hará posible que durante el ciclo de mayor crecimiento económico mundial que se inicia, podamos disfrutar de mayores holguras y rentabilidad.

Por último, el acuerdo con la Unión Europea, junto con los demás acuerdos que ha firmado el país, representa para nuestras empresas miles de oportunidades de negocios y crecimiento. Somos un país pequeño, más fácil de administrar que los países mayores, por lo que podemos sacar grandes ventajas de estos acuerdos. Ahora es cuando tenemos que prepararnos para aprovechar la racha que viene.

No podemos desconocer que existen problemas y que a veces éstos nos agobian. Pero no olvidemos que así como el pesimismo, el optimismo crea también realidades positivas.

Como ejemplo de lo anterior, permítanme que les hable dos minutos sobre el tema de las salvaguardias del acero.

Ustedes saben que hace unos meses atrás, las dos siderúrgicas nacionales solicitaron a las autoridades gubernamentales de la Comisión de Distorsiones el establecimiento de salvaguardias para una amplia gama de productos de acero.

Esta solicitud fue hecha en un momento en que no sólo la siderurgia, sino toda la industria metalmecánica se enfrentaba a un mercado muy deprimido y por ende, a una situación muy ajustada.

Ante ello, ASIMET asumió su papel de defensa de la libre competencia, representando a un sector que agrupa a más de 2600 empresas metalmecánicas, en su mayoría Pymes, ya que con esta medida se afectaba seriamente la competitividad que, con gran esfuerzo, ellas habían ganado. Una competitividad que ha sido demostrada al cuadruplicar sus exportaciones durante la década de los noventa, llegando a los casi 1000 millones de dólares en el año 2000 y al enviar al exterior más de 1500 tipos de productos distintos, a una gran variedad de mercados. Además, esta industria emplea a más de 100.000 trabajadores directos.

A pesar de que esta batalla ha sido complicada - la defensa de principios siempre es más difícil que la de intereses particulares -, creemos que hasta el momento, los resultados muestran una luz de esperanza y optimismo.

¿Porqué, se preguntarán ustedes? Porque luego de la aplicación de salvaguardias en Estados Unidos, el precio del acero en dicho país subió fuertemente y a nuestras siderúrgicas se les abrieron grandes oportunidades de exportar a ese mercado…y sin salvaguardias, porque están exentas al provenir de un país en vías de desarrollo. Estas exportaciones, en términos de ingresos, pueden significar para las siderúrgicas nacionales bastante más que el efecto de unas posibles salvaguardias en Chile.

Gracias a las salvaguardias en Estados Unidos y otros países, la industria metalmecánica de esos países perdió competitividad frente a nuestras exportaciones, de donde aparecieron oportunidades para nuestros exportadores.

Una de las razones que tenemos para estar optimistas dentro de esta compleja situación, es la actuación de la Comisión de Distorsiones y del Gobierno. A pesar de todo el lobby al que fueron sometidos y la presión política ejercida por todos los medios, el estudio y la decisión adoptadas hasta ahora, se han ajustado estrictamente a lo que establece la ley y los tratados internacionales firmados por Chile.

No estamos optimistas porque nos han dado la razón. Si se hubiera justificado la aplicación de salvaguardias, habríamos apoyado a las siderúrgicas en su solicitud. Creemos que hay razones para estar optimistas al comprobar cómo el gobierno y la Comisión de Distorsiones fueron capaces de abstraerse de las presiones y actuar en derecho.

Esto es lo que hace a Chile diferente y respetado en el concierto de las naciones. Hay que reconocer cuando el trabajo ha sido bien hecho.

ASIMET seguirá defendiendo el bien común de la industria que representa y llama a todos los empresarios a tener fe en la libre competencia.

Los que estamos hoy aquí somos hombres y mujeres de empresa, tenemos que saber distinguir entre los ruidos y el debate de fondo, debemos descubrir las oportunidades que aparecen todos los días para aquellos que las quieran aprovechar.

A muchas empresas les ha seguido yendo bien en estos tiempos y no son necesariamente a las grandes, de hecho, la mayoría de ellas son medianas y pequeñas. La característica común de estas empresas, es que se han profesionalizado y mantenido una actitud positiva hacia los cambios. Son aquellas que han aprendido a asociarse a otros para conseguir objetivos superiores.

Los años de crisis, también son años de oportunidades.

Los invito a que aprovechen el día de hoy para descubrir las oportunidades de mejora que pueden encontrar en las exposiciones que escucharán. Los invito a que no pierdan la oportunidad de estar preparados para el nuevo ciclo de crecimiento mundial que ya comienza.

Para eso estamos hoy aquí. Muchas gracias.

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