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 ENAPYME INDUSTRIAL 2001

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DISCURSO DE INAUGURACION ENAPYME INDUSTRIAL 2001

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE ASIMET, PABLO BOSCH O.

 

Escoger las ideas para hablar hoy aquí no ha sido tarea fácil.

Podría ser un discurso para tratar de infundir optimismo.

Podría ser un largo lamento por las desgracias pasadas, presentes y futuras.

Podría ser una disertación sobre macroeconomía o tratados de libre comercio.

Pero hemos querido orientarnos al cliente y la ocasión.

Este segundo encuentro anual nos brinda la ocasión de escuchar la visión del gobierno, a través del Ministro de Economía, a quien agradecemos el permanente apoyo a este Evento y a las actividades gremiales de ASIMET.

Escucharemos la opinión de expertos, académicos y empresarios que han accedido a compartir sus experiencias. Les agradecemos a todos los panelistas su dedicación y generosidad en la preparación de sus exposiciones.

Finalmente, al cierre de este encuentro, escucharemos el mensaje de su excelencia el Sr. Presidente de la República, quien por primera vez nos acompaña en la ENAPYME Industrial. Esperamos que se transforme en una costumbre que refleje el compromiso del Presidente de Chile con un sector tan importante para el desarrollo del país como lo es la Pequeña y Mediana Empresa Industrial.

En esta ocasión, quiero referirme fundamentalmente al papel que nos corresponde a nosotros los empresarios y al papel que le corresponde al Gobierno en el destino de nuestros negocios y, en consecuencia, de nuestro país.

La gran mayoría de los que nos hemos reunido hoy aquí, somos pequeños o medianos empresarios industriales…. Con un sueño común: queremos progresar, queremos crecer, queremos contribuir a que nuestro país llegue pronto a ser un país desarrollado, con sus problemas sociales resueltos y que ofrezca un futuro atractivo para nuestros hijos.

La gran asistencia de hoy es el reflejo de que el espíritu emprendedor de los industriales chilenos está vivo. Y eso es para estar optimista, porque no es fácil ser empresario en estos días. Se nos ha acusado de casi todo. Vemos con frecuencia como se culpa a los empresarios cuando se quieren esconder las verdaderas causas de los problemas. Es fácil, pues tenemos la imagen de poderosos y aún quedan personas que creen que el odio de clases rinde votos. Tampoco nos defendemos bien, pues la popularidad no es nuestra primera prioridad.

Nuestro espíritu emprendedor, es ese espíritu sacrificado e indomable, de querer hacer las cosas cada día mejor. Cristóbal Colón y Henry Ford fueron emprendedores: creyeron en un sueño y lo llevaron a cabo. Tuvieron oposición, dificultades y partieron de la nada. Pero cambiaron el mundo. En Chile, son innumerables los casos de empresarios que se dedican a trabajar de sol a sol, por años, ahorrando hasta el último peso, postergando darse gustos y dando trabajo bajo su propio riesgo, creando así gran parte de la infraestructura productiva que ha llevado a Chile a ser lo que es hoy.

Nuestra misión es crear valor económico, crear empresas y también crear puestos de trabajo. Para eso debemos agregar valor en lo que hacemos: con ingenio, perseverancia, corriendo riesgos y, sobre todo, con mucho sudor. Debemos conquistar mercados, defendernos de una competencia cada vez más agresiva, incorporar nuevas tecnologías y motivar permanentemente a nuestros colaboradores.

Estamos dispuestos a invertir y crear los puestos de trabajo que tanto hacen falta, pero no se nos puede hacer responsables de la cesantía si no tenemos las condiciones para sacar adelante el negocio. Si no nos compran nuestros productos… ¿Cómo pagamos los sueldos?. Si nos congelan la industria… ¿Cómo me adapto a las nuevas tecnologías?

Desde luego, no somos insensibles a los problemas que acarrea la cesantía. Muchas veces hemos debido reducir nuestras dotaciones de personal y sabemos perfectamente el dolor y la angustia que eso representa para los afectados. También sabemos lo que duele hacerlo, porque muchas veces son personas valiosas con las que hemos establecidos lazos de lealtad y cariño. Para los empresarios la cesantía no es ni un concepto de economía ni un número. Son personas con nombre y apellido. Desgraciadamente, esto parece ser muy difícil de aceptar para aquellos que sólo entienden la relación laboral como antagónica y conflictiva.

Esperamos que el país entienda lo importante de nuestra misión, ya que si desaparece el espíritu emprendedor, especialmente en nuestros jóvenes, entonces el futuro del país será de pobreza y mediocridad.

Los empresarios estamos esforzándonos por cumplir nuestra tarea en la sociedad. Luchamos día a día para salir adelante y, mientras lo hagamos, tendremos oportunidades de tener éxito.

¡Animo, colegas, no hay que rendirse!

No los voy a aburrir con estadísticas de cuántos somos o qué producimos. Pero en estos tiempos de cesantía rebelde, deben saber que nuestro sector da empleo a 426.000 personas. Empleos que debemos defender y para eso hay que hacer exitosas a nuestras empresas. Este es el desafío del gobierno y también el nuestro.

A nuestro entender, los factores que influyen en el éxito o fracaso de una empresa tienen dos responsables complementarios: la administración de la empresa y la administración del país. De aquí se deducen tareas para unos y otros, que trataremos de resumir. Partamos por casa, por las empresas:

Los factores de responsabilidad de la administración de las empresas tienen que ver con la idea que dio origen a este encuentro anual: Cómo mejoramos la GESTION de nuestras organizaciones.

La primera tarea es entender el CONTEXTO en que nos moveremos de ahora en adelante.

Hasta hace unos años, en general el mercado de los productos industriales estaba regido por la oferta: es decir, la demanda por productos casi siempre había superado a la oferta, por lo que nuestro problema básico era cómo producir más, ya que lo que se producía se vendía. Con las mejoras en la productividad, las telecomunicaciones y la apertura de los mercados, pasamos a la situación inversa: hoy estamos en un mercado regido por la demanda. Hoy nuestro problema es cómo vender lo que somos capaces de producir, cómo orientarnos al cliente, ya que sobra capacidad de producción. Esa es la realidad y hay que enfrentarla proactivamente.

Esta nueva condición es la que ha hecho caer los precios de nuestros productos en forma constante, para gran ventaja de los consumidores. Esto hay que tomarlo como un dato del problema y entender que se abren oportunidades en la ESPECIALIZACION para ser líderes en costo del producto o servicio que prestemos, además de garantizar la calidad y el buen servicio. Ya no podemos producir una gama amplia de productos para sobrevivir en un mercado pequeño. La fortaleza se puede adquirir por el lado de ser especialista y DIVERSIFICAR LOS MERCADOS GEOGRAFICAMENTE. Debemos encontrar los NICHOS DE MERCADO GLOBALES en que tengamos ventajas competitivas que nos permitan crecer y desarrollarnos.

Hoy Internet y las telecomunicaciones han cambiado la forma de relacionarnos con nuestros clientes en forma impresionante. El futuro traerá más desarrollo de nuevas tecnologías. Si nos resistimos o las ignoramos, serán amenazas. Si las tomamos como herramientas serán grandes oportunidades.

Se escuchan opiniones en estos días que piden volver a modelos de mercados cerrados y protegidos. Estamos convencidos de que el desarrollo de Chile y de nuestras empresas no va por ahí. Sería un gravísimo error volver atrás y perder el costo que ya pagamos por habernos abierto al mundo. Debemos asumir que estamos en el siglo XXI y abocarnos a la tarea de mejorar lo más rápido posible la calidad de nuestra GESTION. Eso depende de nosotros.

En el encuentro de hoy veremos que:

  • Debemos tener una estrategia bien estudiada y realista. Ya no sirve improvisar.

  • Debemos aprender a vender en un mundo sin fronteras. En el mercado global.

  • Debemos convertir a nuestras organizaciones a la era de la digitalización y la Internet.

  • Debemos aprender a enfrentar y manejar todas las fuentes de financiamiento.

  • Debemos adoptar las mejores practicas de negocio que usan las empresas exitosas.

  • Debemos capacitarnos todos: los trabajadores, los ejecutivos, los empresarios, todos, todos.

  • Debemos incorporar a los trabajadores en la misión de la empresa. Sin ellos motivados, no puede haber calidad ni buen servicio.

En fin, hay muchas ideas que nos es imperativo conocer. Para eso hay que salir de nuestras empresas. Hay que PROFESIONALIZAR la gestión, hay que hacer BENCHMARKING. Para eso hay que encontrarse con los pares, con nuestros colegas. Para eso están hoy las Asociaciones Gremiales. Para ayudar a los empresarios a encontrar mucha información y oportunidades. Pero para eso hay que PARTICIPAR. Hay que invertir unas pocas horas al mes para encontrarse con esa información. Encerrado en la empresa es mucho más difícil tener éxito.

Esperamos que este encuentro nos incentive para profundizar los temas aquí tratados. Los esperamos en las Asociaciones Gremiales que les corresponda para encontrarnos y recorrer el camino juntos.

Ahora veamos la tarea del socio que todos tenemos: el ESTADO.

Como complemento a los factores que son responsabilidad del empresario, están los que escapan de su alcance. Estos no dependen de nosotros y corresponden al entorno de la empresa. Estos factores son responsabilidad de las autoridades elegidas por la ciudadanía para gobernar al país.

Son las condiciones de la MACROECONOMIA: necesitamos tasas de interés estables y bajas, una inflación controlada, un valor del dólar que nos permita competir, una tasa de crecimiento del producto lo más alta posible. Debemos volver a crecer a cifras cercanas al 7%.

Pero también es el entorno de la microeconomía y aquí tenemos tareas urgentes:

Necesitamos reducir la burocracia estatal, necesitamos un estado eficiente que no tenga costos innecesarios que haya que financiar con impuestos. Las alzas de tributos nos hacen menos competitivos en la economía global y nos impiden ampliar los mercados y crecer.

Las regulaciones que establece el poder político, al ser aplicadas por la burocracia estatal, paralizan cualquier plan de acción, por bueno que éste sea. Esta combinación nos afecta porque consume nuestro tiempo y energías, que deberían estar dedicadas a tareas más productivas.

Desde hace años que esta situación viene frenando el impulso de nuestra inversión. No es falta de interés por invertir. Es que es muy difícil invertir con la maraña burocrática y regulatoria, que nos ahoga, nos dilata en el tiempo y eleva el riesgo hasta hacernos desistir.

Necesitamos una legislación ágil que se adapte a los cambios del mundo. No puede ser que haya proyectos de ley que demoran años en ser aprobados.

Necesitamos leyes laborales modernas que fomenten la flexibilidad, la capacitación y la movilidad laboral. No puede ser que cada ajuste a la legislación laboral nos cause el trauma político que arrastramos ya por años. Nuestros legisladores tienen que entender que el gran aumento de la productividad se ha logrado por cambiar, en muchas empresas, la conflictividad por la cooperación. Así, hasta antes de la crisis de los últimos años, los salarios reales subieron sistemáticamente y los conflictos disminuyeron de la misma forma.

Necesitamos leyes ambientales claras, permanentes, de aplicación gradual, que tengan relación con el grado de desarrollo del país y que se apliquen a todos por igual. Sólo así lograremos el desarrollo sustentable que todos anhelamos. No es posible que se haya congelado hace siete años la industria en Santiago y todavía estemos tratando de desenredar la madeja legal en que nos metimos. Esto es suicidio económico. Esta es la forma más eficiente para paralizar las inversiones.

Necesitamos acuerdos de libre comercio con socios que sean confiables y que jueguen con las mismas reglas. No nos sirve cualquier socio ni cualquier acuerdo. Somos fervientes partidarios de la libre competencia, pero con la misma fuerza nos oponemos a la competencia desleal de países que nos inundan con productos subfacturados, subvencionados o que no cumplen con las reglas de la competencia leal.

Necesitamos que la ley se cumpla para todos. No podemos desarrollarnos si ante conflictos cuya vía de solución está claramente tipificada en la ley, se privilegien intereses políticos por sobre el respeto del Estado de Derecho.

Una de las grandes fortalezas de Chile, en el contexto latinoamericano, ha sido su apego a la ley. Somos reconocidos como respetuosos y cumplidores de las leyes. Por eso aparecemos como un socio confiable y admirado en el exterior. Confiamos en que el gobierno haga cumplir la ley a todos los chilenos, sin distinción.

Debe entender la autoridad que la Pequeña y Mediana industria es especialmente sensible a la discrecionalidad en la aplicación de la ley: no tenemos capacidad de lobby. Nos dedicamos sólo a administrar, producir y vender.

En este mismo aspecto, nos preocupa la creciente informalización de un sector de la economía. Esto es una verdadera enfermedad, ya que destruye las posibilidades de surgir de la empresa formal, la que paga las leyes sociales, la que paga los impuestos y la que tiene una dirección conocida.

Esta es la empresa que puede crecer y aportar al desarrollo del país. La informalidad es competencia desleal y por lo tanto, destruye puestos de trabajo de calidad. No la aceptamos y nos preocupa que el gobierno no sea más riguroso en su control. Esperamos que la reciente aprobación de la ley contra la evasión efectivamente controle a los informales, a los evasores y no se traduzca sólo en una mayor carga para los que tradicionalmente han cumplido con sus obligaciones tributarias.

Estas son tareas que le competen al gobierno y los legisladores. Esta es su responsabilidad. Para hacer bien estas tareas, entre otras, es que ellos fueron elegidos y nosotros pagamos nuestros impuestos.

Los Industriales chilenos estamos dispuestos a seguir poniéndole el hombro al desarrollo del país. Continuaremos colaborado con el Gobierno en todo lo necesario para que Chile siga creciendo, ya que entendemos que la tarea de crecer nos requiere a todos los chilenos, sin excepción.

Llegar a la meta de ser desarrollados requiere de una industria moderna, abierta al mundo, competitiva y creadora de puestos de trabajo de calidad, con mucha capacitación y colaboración. Esa es nuestra tarea.

Construir el futuro de Chile también requiere que el Estado se modernice, se haga eficiente, se haga ágil, competitivo a nivel internacional, que haga cumplir la ley sin distinción. Esa es la tarea del gobierno y los legisladores.

Si todos hacemos bien nuestra tarea, recuperaremos la senda del crecimiento acelerado y habremos ganado la batalla a la pobreza.

Pongámonos todos manos a la obra.

Muchas gracias.

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