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INFORME
DE CEPAL: CAE INVERSIÓN EXTRANJERA EN AMÉRICA
LATINA Y EL CARIBE
PANORAMA Y
PERSPECTIVAS DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA
Tras una década de crecimiento
sin precedentes, los flujos de inversión
extranjera directa (IED) hacia América Latina y
el Caribe disminuyeron de US$105.000 millones de
dólares en 1999 a US$80.000 millones en el 2001.
La tendencia declinante persiste por segundo año
consecutivo y los datos preliminares para el 2002
no muestran signos de una reversión de ella. Al
contrario, la inestabilidad de la región,
corroborada por lo ocurrido recientemente en
Argentina y Venezuela, podría ser un factor
negativo importante.
Pese a su disminución, las
entradas netas de este tipo de inversiones aún
son superiores al promedio del último quinquenio.
Y, como región, la disminución del 10% durante
el año pasado se compara favorablemente con la
disminución del 50% en el flujo global.
Existe una cierta incertidumbre
sobre el futuro a mediano plazo de su ingreso,
sostiene la CEPAL en el informe "La
inversión extranjera en América Latina y el
Caribe, 2001". Ella se debe en parte al
adverso entorno económico internacional, con una
recesión más prolongada de lo previsto en
Estados Unidos y bajas expectativas de crecimiento
en Europa y Japón. Esto redunda en una menor
inversión, en un descenso de la tasa de ganancia
de las empresas y en la reducción de sus valores
bursátiles, todo lo cual afecta la IED. Otro
fenómeno que no deja de incidir es la fuerte
atracción que ejercerá China sobre la IED
mundial. La IED hacia China bordeó los US$40.000
millones de dólares cada uno de los últimos
cinco años y continuó creciendo en el 2001.
Entre los factores
estructurales propios de la región, destaca el
fin de la implementación de las reformas
económicas, que atrajeron gran parte de la oleada
de IED en los años noventa, especialmente la
privatización de las grandes empresas estatales
ligadas a sectores de energía y servicios
básicos. Así, entre enero y abril de 2002 sólo
hubo dos transacciones vinculadas a centrales
eléctricas, por US$36 millones de dólares. De
mantenerse este ritmo en lo que resta del año, la
cifra difícilmente ascendería a los US$1.350
millones de 2001 y menos aún a los US$18.000
millones de 2000.
En segundo lugar, las
adquisiciones de grandes firmas nacionales por
empresas transnacionales, que generaron una
proporción importante de los flujos de inversión
en los años noventa, han dado lugar a un período
de consolidación de la organización industrial
resultante. Las transacciones por este concepto
realizadas en el primer trimestre de 2002
alcanzaron los US$4.000 millones de dólares. La
cifra analizada resulta inferior a la de 2001, que
fue de US$25.000 millones de dólares y mucho
menor al promedio anual del bienio 1999-2000, que
fue de US$43.000 millones.
Por otro lado, el flujo de IED
hacia América Latina y el Caribe presenta una
evolución heterogénea, con países altamente
beneficiados y otros donde los inversionistas
están a la espera de una mejora en el clima
interno y en las condiciones internacionales. En
2001, México recibió un 35% del flujo de IED
(comparado con un 18% promedio en el período
1995-2000), Brasil un 32% (comparado con 35% en el
citado período), Centroamérica y el Caribe un 6%
(se mantuvo), Chile un 6% (baja desde un 8%),
Argentina, 4% (desde 17% promedio entre 1995-2000)
y los centros financieros, un 17%.
La inversión esperada para el
futuro debería tener un mayor componente de
inversión nueva (greenfield), que es más
difícil de conseguir y está ligada a las
proyecciones de las empresas transnacionales en
América Latina y el Caribe dentro de su
estrategia global. Esto se vincula al proceso de
estabilidad política, económica y social de los
países, y también a la potencial dinámica de
crecimiento y desarrollo económico y tecnológico
regional. Los planes futuros de inversión de las
empresas transnacionales dados a conocer a la
prensa entre enero del año 2001 y abril de 2002
se centran en los sectores de infraestructura. En
manufacturas, que durante los noventa tuvo un 24%
de participación, sólo se ha anunciado el
equivalente a un 4% del total de proyectos.
El informe revisa los elementos
capaces de alentar la entrada de capitales y, al
mismo tiempo, potenciar el desarrollo regional.
Señala que, en comparación con lo ocurrido en
Asia, los países de América Latina "tienden
a autolimitarse en el campo de las políticas de
desarrollo productivo, en las negociaciones de
acuerdos bilaterales o multilaterales sobre
inversiones y también en los capítulos sobre
inversión de los tratados de libre comercio, que
se restringen a otorgar garantías y protección a
los inversionistas, en lugar de definir su
relación con la estrategia nacional de
desarrollo". A ello se suma una cierta
reticencia a utilizar todos los instrumentos a su
disposición.
La CEPAL plantea que es
necesario activar y explicitar la política de
IED. En las futuras negociaciones sobre este tipo
de inversión debería definirse la
"dimensión del desarrollo". En el
ámbito microeconómico se constata la creciente
relevancia de las empresas transnacionales en la
economía regional. Pero hay inconvenientes, como
"el carácter de enclave y la falta de
articulación de la mayoría de las empresas
transnacionales con respecto al aparato productivo
regional" y su débil repercusión en la
competitividad, salvo en México y en los países
de la cuenca del Caribe.
Un capítulo especial dedica el
informe a Argentina, que fue uno de los países de
mayor atracción para la IED en la década de
1990, pero cuyas entradas de IED disminuyeron de
US$11.665 millones de dólares en 2000 a US$3.181
millones en 2001. Las empresas transnacionales
fueron los agentes más dinámicos del proceso de
reestructuración de la economía Argentina en los
noventa y transformaron radicalmente el panorama
empresarial del país. Entre 1991 y 2000, ellas
pasaron de representar algo más del 24% de las
ventas de las cien mayores compañías del país a
cerca del 50%.
Pero a partir de 1998, las
condiciones macroeconómicas se deterioraron, lo
que afectó la confianza de los agentes
económicos y se reflejó en las altas primas de
riesgo para el financiamiento externo y una fuerte
contracción de la inversión privada.
Los flujos del IED han tenido
efectos ambiguos, tanto en el plano
macroeconómico como en el microeconómico, según
el estudio. "Por una parte se produjo un
alivio en las cuentas externas en el corto plazo,
pero esto redundó en mayores restricciones por
crecientes remesas de utilidades en el largo
plazo. Por otra, en el ámbito productivo, dio
origen a una fuerte modernización, pero con
escasos encadenamientos y difusión al resto de la
economía local, mientras que en el de los
servicios prevalece la inconsistencia entre
fórmulas de fijación tarifaria y competitividad
sistémica", señala.
El documento dedica además
capítulos especiales a la Unión Europea, como
región inversionista, y al sector de
hidrocarburos, como ejemplo de rama de actividad
que refleja con mayor propiedad la atracción de
la IED derivada de la reforma sectorial.
LA INVERSIÓN
EXTRANJERA EN CHILE: AÑO 2001 Y PERSPECTIVAS
En el 2001, los flujos de IED
crecieron levemente en América Latina y el
Caribe. Entre el conjunto de países se destaca
Chile, donde los ingresos de IED se acercaron a
los flujos percibidos a mediados de la década de
1990. Las características de Chile, país con una
situación política y económica estable, el
viraje hacia una mayor apertura en la cuenta de
capitales por parte del actual gobierno, los
esfuerzos por legislar una mayor protección hacia
los accionistas minoritarios en la normativa de la
oferta pública de adquisición de acciones (OPA)
y la visión de los inversionistas de un país
puente para otras inversiones en Sudamérica,
siguieron atrayendo capitales, tanto en materia de
adquisición de empresas privadas como en nuevas
inversiones.
Las fusiones y adquisiciones en
Chile alcanzaron en el 2001 los 3.300 millones de
dólares, destacándose las transacciones en el
sector energético, con la venta de Gasandes a la
transnacional francesa TotalFinaelf; en el sector
eléctrico, con la compra de CGE por parte de
Pennsylvania Power and Light (PP&L-PPL), y en
el sector manufacturero, con la adquisición del
30% de las acciones de la Compañía Cervecería
Unidas por parte de la empresa estadounidense
Anheuser-Busch. Por otra parte, el programa de
concesiones de infraestructura impulsado por el
Ministerio de Obras Públicas ha seguido atrayendo
inversiones en carreteras. Estas operaciones,
efectuadas en un entorno regional y mundial
turbulento, evidencian en los inversionistas
extranjeros una cierta pérdida de
"miopía" que caracterizó a las
empresas transnacionales en el pasado.
La culminación del proceso de
reestructuración de los mercados, la escasez de
nichos relevantes en propiedad de capitales
chilenos y la necesidad de competir en nuevos
mercados han incidido en el gobierno para atraer
inversiones a nuevos sectores productivos,
desarrollando una política a favor de la IED en
alta tecnología (véase el recuadro a
continuación).
CHILE Y EL
PLAN DE ATRACCIÓN DE INVERSIONES DE ALTA
TECNOLOGÍA
¿El primer paso hacia una
política proactiva en torno a la inversión
extranjera directa?
El estancamiento del ciclo de
crecimiento económico, la aparición de problemas
como el desempleo y la reducción de los flujos de
IED han llevado a las autoridades de Chile a
reparar en experiencias exitosas –como las de
Irlanda y Singapur– para atraer IED,
adecuándolas a la realidad chilena. El propio
presidente Lagos ha impulsado personalmente
algunas de estas iniciativas, entre las que
destaca el programa de atracción de inversiones
de alta tecnología (1). Si bien no es una
política completa ni consistente de orden
nacional que inserte al país dentro de los
sistemas internacionales de producción integrada
(SIPI) de las empresas transnacionales, esta nueva
orientación se contrapone en buena medida a la
tradicional horizontalidad de la política
económica chilena y representa un primer paso
hacia una actitud más proactiva.
El objetivo de este programa es
fortalecer los lazos del país con la red mundial
de producción y distribución de alta
tecnología, posicionarlo como plataforma de
servicios tecnológicos para la región y, en
definitiva, colaborar en la creación de nuevas
fuentes de crecimiento para la economía. La
estrategia se focaliza en dos aspectos
principales. En primer lugar, la promoción,
recepción y acompañamiento de los inversionistas
en los procesos de evaluación y materialización
de sus negocios, dándoles las máximas
facilidades para su ejecución. La promoción se
orienta hacia actividades determinadas como
prioritarias: tecnologías de la información,
electrónica, biotecnología y nuevos materiales,
y se centra en los principales conglomerados
tecnológicos, como Silicon Valley, en Estados
Unidos. Además, se han inaugurado oficinas de
Chile en el exterior con el objeto de incentivar
directamente a las empresas a materializar
inversiones en el país (2). La atención al
inversionista, en tanto, considera la provisión
de información, el apoyo en la evaluación de
proyectos y la facilitación de la inversión en
los ámbitos legal, financiero, tributario, de
recursos humanos, logístico, etc.
En segundo lugar, se considera
la implementación de diversos incentivos para
cada etapa del proyecto: fase preliminar de
estudio, fase de instalación de la empresa y fase
operativa (3). Algunos de estos incentivos son:
-
Incentivos
para la elaboración de estudios de
preinversión . Provisión de fondos para
la preparación y evaluación de estudios de
preinversión. Entre estos se consideran
estudios de factibilidad, impacto ambiental,
arquitectura, ingeniería y otros. El
cofinanciamiento puede cubrir un máximo de
60% del costo de estos estudios, con un tope
máximo de 30.000 dólares por empresa.
-
Incentivos
para inversiones en activos fijos .
Provisión de apoyo y cofinanciamiento para la
compra de propiedades, urbanización de
terrenos, construcción de infraestructura y
equipo tecnológico. El cofinanciamiento
alcanza hasta el 40% de esta inversión, con
un tope máximo de 550.000 dólares por
empresa.
-
Garantías
para el desarrollo de los recursos humanos .
Subvenciones a la formación de recursos
humanos por concepto de entrenamiento en el
puesto de trabajo. De acuerdo con ciertos
requisitos, el monto de la subvención puede
alcanzar como máximo 3.999 dólares por
trabajador contratado y su duración máxima
será de 12 meses.
-
Garantías para el
desarrollo de actividades de I&D .
Provisión de fondos para actividades de
I&D con alto impacto comercial.
Durante el presente año ya han
empezado a concretarse algunos proyectos acogidos
al programa de alta tecnología. Por ejemplo, se
destaca el establecimiento en Valparaíso de
Gestión Integral de Clientes S.A., proyecto
tecnológico creado por la unión de las
compañías General Supply S.A. y Tech-One
GroupS.A. También la empresa Motorola anunció la
instalación en Valparaíso de un centro
tecnológico de desarrollo de soluciones para
Internet móvil. En este sentido, las autoridades
están visualizando a esta ciudad como posible
conglomerado geográfico para un conjunto de
empresas de alta tecnología, y por ende, como
posible centro tecnológico nacional (4).
En conclusión, debido a la
necesidad de diversificar las fuentes de
crecimiento e insertarse de mejor manera en la
economía digital, Chile ha establecido un
programa de atracción de inversiones de alta
tecnología, en un escenario nacional
caracterizado por el cuestionamiento a las fuentes
de desarrollo, la reducción de las tasas de
crecimiento económico y el elevado desempleo.
Este programa es un incipiente esfuerzo por
encauzar y canalizar los flujos de IED que recibe
la economía hacia actividades prioritarias. El
objetivo mayor es avanzar de una etapa fácil de
atracción horizontal de IED –donde más es
mejor– hacia una más difícil, en la cual es
importante atraer inversiones de mayor calidad y
con mayores encadenamientos hacia el resto de la
economía. Ahora bien, el programa no puede
plantearse como una nueva orientación general de
la política de IED, pero sí puede entenderse
como un nuevo e importante elemento al interior de
la política nacional destinado a atraer y
canalizar inversiones de acuerdo con objetivos
prioritarios.
-
Otra
de las iniciativas destinadas a atraer y
canalizar inversiones es el Programa Todo
Chile, que apunta a la atracción de
inversiones según las ventajas comparativas a
nivel regional.
-
En
los últimos meses del año 2000 una
delegación de alto nivel visitó Silicon
Valley para conversar directamente con las
más grandes empresas tecnológicas a nivel
mundial (Microsoft, Oracle, etc.) y aprovechó
además para inaugurar una oficina nacional de
promoción de inversiones.
-
Los
incentivos están dirigidos tanto para
empresas nacionales como extranjeras.
-
Las
autoridades ya han comenzado a adoptar medidas
concretas con este propósito. Por ejemplo,
las empresas nacionales que quieran acogerse
al plan de alta tecnología deberán
materializar necesariamente sus inversiones en
esta ciudad.
Fuente:
Unidad de Inversiones y Estrategias Empresariales,
sobre la base de entrevistas a ejecutivos de la
Corporación de Fomento de la Producción (CORFO)
de Chile.
CON SU ENTRADA
A LA OMC, CHINA SE CONSOLIDA COMO EL MAYOR
RECEPTOR DE IED ENTRE LOS PAÍSES EN DESARROLLO
En los últimos años, China ha
sido el país en desarrollo de mayor atractivo
para los inversionistas extranjeros. Su entrada a
la OMC es un elemento que potencia y consolida su
posición, tanto respecto de inversionistas
coreanos, taiwaneses y japoneses, como de las
principales empresas transnacionales mundiales.
Gracias a la política de IED de China, la cartera
de inversiones ha ido evolucionando, pasando de
industrias de uso intensivo de mano de obra, en la
década de 1980, a industrias de uso intensivo de
tecnología y capital en la siguiente.
Entre los principales
inversionistas, hoy se encuentran los líderes en
la producción de computadoras, manufactura
electrónica, equipos de telecomunicaciones,
industria farmacéutica, petroquímica y equipos
de generación de energía eléctrica.
Últimamente, la inversión también se ha
orientado a actividades de investigación y
desarrollo (I&D), con más de 100 centros
establecidos por empresas transnacionales, tales
como Microsoft, Motorola, General Motors, General
Electric, JVC, Lucent-Bell, Samsung, Ericsson,
Siemens, Nokia, y otros (UNCTAD, 2001a). Así,
China se ubica dentro de los sistemas
internacionales de producción integrada (SIPI) de
las empresas transnacionales.
Por todo ello, China ha podido
dar un extraordinario salto en su inserción en el
mercado mundial y en la transformación de su
estructura productiva y fundamentalmente
exportadora. La información más actualizada
existente, esto es al año 2000, respecto de la
participación de mercado y la composición de las
exportaciones del país, se verifica que los
productos fabricados en China o de origen chino
representaron más del 6% de las importaciones
mundiales, en comparación con apenas el 1.6%
quince años atrás. Más destacada aún es la
composición del tipo de productos que conforman
las importaciones mundiales desde este país,
compuestas especialmente por manufacturas no
basadas en los recursos naturales, cuya
participación en el mercado mundial se elevó de
menos de 1.5% en 1985 a casi 8% en el 2000. Dentro
de este grupo, crecieron significativamente en
importancia los juguetes y el calzado, pero
también los productos de alta tecnología, que en
conjunto abarcaron casi un 6% del mercado mundial.
Esto se refleja en la estructura de los
principales productos de exportación, donde el
87% del total exportado corresponde a manufacturas
no basadas en los recursos naturales, mientras que
un 22% del total son productos de alta
tecnología. Con relación a estos últimos, en
los últimos cinco años China ha pasado de
exportar 7.600 millones de dólares a 37.000
millones en el 2000.
También se puede destacar que,
de los diez principales productos exportados por
dicho país, que representan el 41% del total,
nueve son dinámicos (1), es decir, pertenecen al
grupo de los 50 productos de mayor crecimiento en
el comercio mundial.
Lo interesante de este
fenómeno es que en China, a diferencia de
América Latina y el Caribe, la nueva tecnología
incorporada por la IED no ha quedado en enclaves,
sino que se ha venido difundiendo a las firmas
nacionales de las regiones costeras, con las
cuales las propias empresas transnacionales hoy
están compitiendo. Así, se ha creado una
sinergia que ha impulsado un fuerte dinamismo en
el mercado interno y externo, con consecuencias
que no siempre favorecen a las empresas
extranjeras. Como se señala en Kearney (2001), un
porcentaje significativo de las inversiones arroja
utilidades por debajo de las esperadas, entre
otros factores, debido a la subestimación de la
competencia local. No obstante, la encuesta
realizada a los ejecutivos principales de las
1.000 mayores empresas transnacionales instaladas
en China, cuyos resultados se presentan en el
mismo estudio, señala que éstas seguirán
invirtiendo allí, representando para ellas la
economía en desarrollo más atractiva.
El desarrollo de
infraestructura, como carreteras y caminos
interiores, será un nuevo elemento importante que
permitirá expandir el mercado y ubicar nuevas
plantas en localidades hoy inaccesibles, con el
beneficio de un menor costo en la compra de
terrenos y el pago de salarios. Aunque China sigue
enfrentando los desafíos de difundir hacia el
resto del país el conocimiento y avance
tecnológicos alcanzados en la región costera
(Dahlman y Aubert, 2001), para los países del
este y sudeste asiático, la competencia de China
como principal destino de las futuras inversiones
de las empresas transnacionales en el mundo
representa una grave amenaza. A diferencia del
modelo del este de Asia, China no se ha mantenido
en la retaguardia en la formación de "gansos
salvajes", y en la actualidad es capaz de
producir desde manufacturas simples –como los
juguetes y el calzado–, semiconductores o
computadoras, hasta productos aún más
sofisticados, abarcando toda la cadena de valor,
en una escala determinante de los precios
mundiales.
El ingreso de China a la OMC,
sumado a los salarios relativamente bajos, las
mejoras anunciadas en la infraestructura, el
mercado interno de enormes proporciones y con
perspectivas de fuerte crecimiento en la capacidad
adquisitiva, generan un conjunto altamente
preciado de factores que impulsan el flujo de IED
hacia dicho país y potencian el modelo de
desarrollo escogido.
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Cochecitos
para niños, juguetes, juegos y art. de
deporte; calzado; equipo de
telecomunicaciones; máq. para la elaboración
automática de datos y sus unidades; ropa
exterior y accesorios de vestir de punto y
ganchillo; partes y accesorios destinados a
fabricación de maquinarias de oficina y de
computación y elaboración automática de
datos; ropa exterior p/ mujeres, niñas,
bebes, de tejidos; artículos de viaje,
bolsas, bolsos, maletines, etc.; muebles y sus
partes.
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Fuente:
Comunicado de Prensa e Informe de la CEPAL
denominado "Inversión Extranjera en
América Latina y el Caribe, Informe
2001", www.cepal.cl.
Para bajar Informe completo desde el sitio
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